Anoche, Tres Arroyos fue escenario de una doble lección de inspiración de la mano de Sergio “Cachito” Vigil, quien desplegó su visión sobre liderazgo durante dos encuentros muy distintos pero unidos por un mismo hilo: el poder del trabajo en equipo.

El primer momento tuvo lugar pasadas las 19 en el Polideportivo Municipal. Allí, Vigil subió al escenario frente a jóvenes, estudiantes y deportistas, en una charla pensada para sembrar entusiasmo y compromiso. Para quienes tenían menos de 18 años, la entrada fue gratuita; los mayores, en cambio, debieron abonar un costo que rondó los 10.000 pesos, con localidades disponibles a través de los clubes Huracán, Cazadores y TARHC.
A las 21, la escena cambió: en el Teatro Municipal, se dio cita la dirigencia empresarial y comercial local, convocada por la Cámara Económica de Tres Arroyos. En ese segundo encuentro, Vigil profundizó en conceptos de liderazgo consciente, cultura organizacional y desarrollo de equipos de alto rendimiento.
La Cámara Económica no sólo organizó el evento, sino que también diseñó su financiamiento de modo social: los ingresos por las entradas del Teatro se destinaron a subsidiar la charla para los jóvenes, en una acción que puede entenderse como una iniciativa de responsabilidad social empresarial.
Vigil, con una trayectoria muy respetada tanto en el deporte como en el coaching, supo combinar su experiencia técnica con un mensaje humano poderoso. Ex director técnico de “Las Leonas”, el seleccionado argentino femenino de hockey, es conocido por su estilo de liderazgo fundamentado en la confianza, la disciplina y la pasión.
Organizadores del evento destacaron que su paso por Tres Arroyos representa más que una conferencia: es una oportunidad para reavivar valores comunitarios, para motivar a los más jóvenes a apostar por sus proyectos y para que los líderes locales reconozcan el valor de construir equipos sólidos y comprometidos.
En resumen: fue una velada que mezcló sueños con estrategia; emoción con método. Basta imaginar a un entrenador hablando de la meta más ambiciosa —no solo ganar, sino también inspirar— para darse cuenta de por qué Vigil sigue siendo una figura tan convocante y respetada.





