Por Javier Kristensen.
¿Falta mucho para las elecciones legislativas? Muchísimo para el 95% de la sociedad que no habita el mundillo llamado política. Sin embargo, en ese planeta a veces cruel, pero donde suelen aparecer héroes o heroínas que intentan hacerlo un lugar mejor, se viven horas decisivas. En 20 días hay que tener las listas de candidatos listas para imprimir en la boleta. Son días donde los teléfonos arden, el whatsapp se recalienta y la «rosca» alcanza niveles de alerta roja.
Asistimos al tiempo donde para «la política» todo parece inminente, urgente, alarmante. Mientras que para «la gente», nada pasa, hay que levantarse cada mañana, abrigarse bien y salir a ganar el pan en un país que nunca da tregua, que siempre amenaza catástrofes, que aún se divide entre ellos y nosotros. Como a lo largo de toda su historia.
¿Con qué material pensarán construir sus listas las distintas opciones electorales? Como en el cuento de los «Tres Chanchitos», la solidez de la construcción determinará que el lobo al soplar no deje sólo escombros. Hecho habitual en los proyectos personales de poder, tal como al que estamos asistiendo en Tres Arroyos.
En nuestro pago chico, pareciera que las opciones electorales no serán demasiadas. Por ahora sólo tres fuerzas asoman como para pelear arriba. El oficialismo, detrás de la figura del Intendente y de Kuto Moreno, que como buenos peronistas, sabrán mirar para otro lado de sus diferencias personales y organizar una opción electoral. El ex oficialismo, es decir, el Vecinalismo, que afrontará el desafío de ir a una elección como oposición después de casi 30 años; y «La Libertad Avanza», que intentará surfear la ola nacional, subirse a ella, y aprovechar el impulso.
En tanto, esa enorme porción social que no mira la política, sino sus resultados, que no piensa en candidatos, sino en mejores condiciones de vida, que no tiene ganas de ir a votar, pero debe hacerlo, en un momento deberá detenerse a responder la cuestión que resume toda puja electoral…¿A quién voto?. Sería un signo de madurez democrática y de cultura electoral que cada votante cambie esa pregunta por ¿Qué votamos?. La respuesta a la primera será un nombre, la respuesta a la segunda, un proyecto. No hay hombres que cambien la historia si detrás no hay un proyecto, una visión de futuro, una aspiración o propósito. Si los partidos políticos están buscando nombres que llenen las urnas de votos, quizá se pierdan en soluciones mágicas. Si en cambio, están pensando en equipos para sostener una idea de comunidad y un proyecto para Tres Arroyos, no sólo obtendrán mejores resultados electorales, sino que cumplirán con el objetivo que debería tener hacer política: aportar a la comunidad valor.





