Por Nacho García Zuritta.
«Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles», esta es la primera estrofa que da apertura a La Ilíada, la más grande historia épica jamás contada. Compuesta en el siglo VIII a.C. por el poeta griego Homero, la historia nos narra el enfrentamiento de griegos y troyanos allá por el siglo XIII a.C., en una guerra interminable de diez años iniciada con el rapto de una hermosa reina griega por parte de uno de los hijos del rey troyano.

Una historia que contiene mil historias de lealtades y traiciones, amores y odios, héroes y villanos; una historia que gira alrededor de Héctor y de Aquiles, y su duelo. Quizás el duelo más famoso y a la vez desigual de todos los tiempos. Una historia que se negó a morir en los labios de un poeta ciego para que a lo largo de generaciones y generaciones fascinara a los oyentes, a los lectores, y también a los escritores, muchos de los cuales no pudieron evitar caer en la tentación de intentar contar “su historia” dentro de la gran historia.
La talentosa y aclamada escritora australiana Colleen McCullough en 1998 se atrevió al desafió y nos regaló un exquisito libro, donde reversiona la historia homérica a través de las voces de los propios héroes griegos y troyanos, quienes en cada capítulo se turnan para contar en primera persona una parte de la guerra. Sin cambiar la esencia de los hechos, McCullough se centra en la humanidad de los héroes y los roles que debieron jugar en pos de lograr lo que para muchos no era más que defender su ciudad y para otros vencer para volver a su lejana patria.
Mucho menos ambicioso en su proyecto y en su extensión, el también escritor australiano David Malouf en su novela Rescate pone la lupa en la profunda devastación en que se encuentra sumidos Aquiles, el más feroz guerrero aqueo, y Príamo, el anciano rey de Troya, luego de perder el primero a su amado amigo Patroclo en lucha contra Héctor, y el segundo tras perder a su heroico hijo Héctor bajo la lanza de Aquiles. La historia de Malouf no es una historia de héroes, sino la de dos hombres, enemigos por más de diez años, que se ven hermanados e igualados ante la ineluctabilidad de la muerte.
A pesar de no haber nacido del canto de una diosa, ambos libros pueden inscribirse como valiosos y dignos herederos de la más grande historia épica jamás contada.
Libro: La canción de Troya (1998) de Colleen McCullough.
Libro: Rescate (2012) de David Malouf.





