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Tres Arroyos
miércoles 18 de marzo de 2026

Un héroe en primera persona.

7500 conversón con el bombero que salvó la vida de una bebé y fue reconocido como Ciudadano Ilustre.

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Con sólo 16 años Matías Casen quiso ser bombero. El fuego había marcado su vida para siempre, un sobrino suyo falleció en un incendio y una quinta de su familia se quemó unos años antes de tomar esa decisión. Catorce años después su vocación lo llevó a ser conocido en todo el país por haber salvado la vida de una pequeña de tan solo 20 días de vida.

Viernes 6 de Diciembre, una noche tranquila, una guardia habitual. Sin embargo esa noche marcaría no sólo la carrera de Matías Casen si no su vida misma.

“Llegué a las 22,00  a la guardia para relevar a mi compañero. Venía todo tranquilo hasta que alrededor de las 23,30 horas me doy cuenta que un vehículo se estaciona frente a la guardia”, rememora Matías. “Miro por las cámaras y veo que empiezan a bajar del auto personas trayendo un bebé .La mamá la traía en brazos. Ahí empiezan a pedirme ayuda”, recuerda.

“Entonces lo que hago es apurarme e ir hasta la puerta. Me empiezan a gritar que los ayude, que la bebé se estaba ahogando”,relata. “Ver a la bebita en esas condiciones hizo que sintiera una descarga de adrenalina. La mamá estaba desesperada. Yo sentía que estaba preparado para afrontar una situación como esa. La mamá me decía que la chiquita estaba ahogada.”

Una situación cotidiana en la vida de esa joven mamá estaba a punto de marcar el destino de su beba  “mientras la amamantaba, la beba que es glotona, se ahogó con la leche” supo luego Matías. No era demasiado el tiempo que había para salvarla, “yo hice la maniobra de desobstrucción que aprendí en una capacitación que se dio en el Cuartel. Gracias a Dios sirvió”, relata con alivio.

Cuando ocurren situaciones que tienen que ver con la vida, la primera decisión suele ser concurrir a un centro de salud. Sin embargo, esta familia decidió pedir ayuda urgente en el Cuartel de Bomberos. “Esa mamá quizá alguna vez pensó qué haría si le pasara algo así y ha pensado en recurrir a los bomberos”, se anima a concluir Matías. Otro dato que podría haber determinado esta decisión es la distancia que existe entre la casa de la familia y el Cuartel “supe después que viven a tres cuadras de la plaza Francia, eso es muy cerca de aquí”, dice.

Una determinación por demás acertada, teniendo en cuenta la preparación de este joven bombero, ”yo estaba sereno ante la desesperación de esa mamá, de la abuela de la beba. Se agarraban la cabeza, estaban desesperados ante lo que pasaba. Era una situación muy complicada la que estábamos viviendo. Por suerte, gracias a Dios, pude reaccionar bien. Seguí todos los pasos que se requieren ante estas emergencias como llamar a la ambulancia”, relata.

“Ni bien llegan la beba estaba coloradita, yo les digo que llamen al 107, no podía hacer todo a la vez. Pero estaban tan nerviosos que no se podían comunicar. Llego hasta el teléfono para poder llamar yo y escucho que pueden hablar con el servicio de emergencia, entonces me pongo a hacer la maniobra con la beba y empieza a llorar.  Antes de que llegue la ambulancia ya había logrado desobstruir. Llevan a la nena y a la mamá al hospital para controlar que todo estuviera bien y el lunes les dieron el alta. Fue un gran susto. Si no hubiese sido yo, cualquiera de mis compañeros podrían haber ayudado porque todos estamos capacitados”, concluye.

La familia de la niña está sumamente agradecida con este servidor público “quedó todo bien, ya me comuniqué con la mamá, estamos en contacto. Conocí al papá de la beba que ese día no estaba. Están todos muy agradecidos. He recibido mucho afecto”, dice el bombero Matias.

El Municipio de Tres Arroyos le otorgó el título de Ciudadano Ilustre “me dieron esa condecoración. Yo estoy muy agradecido con todos”.

Ser bombero fue una decisión que tomó de muy joven “yo comencé en el año 2011, cuando tenía 16 años, me anoté con dos compañeros que  tenía en la escuela primaria, ellos son Federico y  Nicolás Marconi, que somos muy amigos. Ellos me invitaron ya que su papá estaba en el Cuartel. Yo tengo un sobrino que falleció a raíz de un incendio, sufrimos un incendio en una quinta que teníamos uno o dos años antes que tomara la decisión de ser bombero. Todo eso produjo en mí la necesidad de unirme a este Cuerpo.”

Una vez anotado, “recibí mucho el apoyo de mis viejos. Hice el curso de ingreso y cada vez me gustó más hasta convertirse en una pasión. Hoy soy Ayudante Mayor. Estoy a cargo de una Compañía y de la ropería del Cuartel. Comprometerse y poder cumplir con las tareas que me dan es lo principal”, afirma.

Además “soy Cuartelero, tengo un sueldo porque trabajo para el Cuartel cumpliendo un horario rotativo. En esa situación somos cuatro bomberos que estamos en la guardia y cumplimos ocho horas por día, el resto trabaja en empresas privadas o son cuentapropistas”, aclara.

Su primera participación en un incendio fue en compañía de Nazareno Pereyra  y Diego Vester  “fuimos a apagar unos pastizales”, recuerda.

Una profesión que sabe de sacrificios y de servir a los demás, que permite plantear metas altruistas “siempre soñé con ayudar y salvar esta vida es el logro más importante para mí”, afirma.

Suena el teléfono en la Guardia del Cuartel de Bomberos. Matías atiende presuroso, un incendio de pastizales es el origen del llamado. Convoca  por radio a los bomberos que estén disponibles, determina qué autobomba partirá a apagar el fuego, cumple diligentemente con su trabajo.

En su persona se resume todo el valor que caracteriza a quienes abrazan esta profesión, porque como expresara Edward F. Croker “cuando un hombre se convierte en bombero, ha conseguido su mayor acto de valentía.”

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