Por Javier Kristensen
La construcción política es una obra diaria que impone avanzar día a día hacia la consecución del objetivo. El primer desafío es tener objetivo. El segundo tener un plan de avance de obra. El tercero acopiar el material necesario para construir. El cuarto cumplir el plan.

Cuanto menor es el tiempo que separa el presente del propósito mas imperfecta será la obra. Lógica pura.
La diferencia entre los oficialismos y las oposiciones es que quien ya tiene la obra debe encargarse solo de mantenerla. El oficialismo local ha optado por embellecer el frente para que se vea reluciente, mientras que adentro brota la humedad, las filtraciones y en muchos ambientes el peligro de derrumbe. Pero desde afuera luce impecable, se la muestra ordenada, reluciente y prolija. Eso se ve desde la calle.
En tanto la oposición pareciera no saber si quiere construir, ni con que plano, ni con que materiales. Poniendo nombres a la metáforas, La Liberad Avanza tuvo su último punto de visualización merced a un conflicto interno que derivó en la expulsión del bloque de una concejal por sus propios pares. El hecho se olvidará en el fragor del día a día, pero es la última acción de visualización que puso al partido del gobierno nacional en el centro de la conversación pública.
El Movimiento Vecinal hacía sido implosionado por la reaparición de Carlos Sanches en la escena política. Cuando la espuma de sus declaraciones habían comenzado a bajar realizó su Asamblea Anual, una excelente oportunidad para mostrar una buena foto, de renovación, de mirada hacia adelante, de profundización del trabajo que realizarara a partir de la derrota de 2023. Sin embargo no aprovechó la ocasión, difundió una imagen que obligaba a certificar si era actual o de hace años, con dirigentes en la mesa que manifestaron públicamente su renuncia al cargo que ocupaban y se fotografiaron con otros espacios políticos, y con figuras históricas que no ejercen ningún cargo actualmente. Ni concejales, ni autoridades partidarias. Excelente oportunidad desperdiciada para mostrar renovación y objetivos claros.
El radicalismo llevó a cabo sus queridas internas partidarias, sin ruido, sin mensaje, como un trámite administrativo para seguir en el mismo lugar.
Octubre 2027 empieza a verse en el horizonte y se después del Mundial aparecerá mas nítido. De allí a fin de año hay un soplo, y nuevamente estaremos en campaña, intentando sacar nombres de la galera. Nadie construye, el oficialismo muestra, excepto que se le caiga alguna pared la construcción se verá reluciente en 2027.





