Por Javier Kristensen
El Día del Periodista es el día de todos aquellos que a través de su actividad cuentan lo que pasa en su lugar, en su región, en su país o en el mundo. Nada mas ni nada menos que eso es un periodista, un contador de la historia presente, un relator de hechos, un interpretador de realidades.
Digo nada mas porque no está en la función del periodismo crear hechos, sino contarlos. Lo que genera la información está por fuera de su labor. Digo nada menos porque sin ellos el poder no tendría límites, la gente no tendría voz, y las dictaduras de cualquier tipo y en cualquier sitio serían la norma.

Nadie, ni los poderes establecidos del estados, son tan efectivos como el periodismo para defender las libertades. Sin el periodismo la corrupción no sería castigada, los abusos de poder no serían conocidos, los autoritarismos impondrían su norma. Sólo la palabra crea el mundo. Y son los periodistas, quienes la monopolizan. Ese poder es supremo, aún cuando los silencie la fuerza o el dinero, siempre queda algún sobreviviente que cumple su rol de cuidador de los valores comunes que nos forman como comunidad. Nunca nadie podrá callar a todos. Aunque lo intenten siempre, y conquisten a muchos, seguimos siendo ciudadanos porque tenemos la posibilidad de elegir que escuchar, que leer y que pensar.
Los tiempos mas oscuros de nuestras humanidades, en cualquier lugar y tiempo que sea, han sido cuando los periodistas han callado por sumisión o miedo al poder. Y aunque la mas sofisticadas de las censuras es maquillarla de libertad, generando medios adictos, dictando leyes falaces, infiltrando medios con militantes, siempre habrá un periodista para escuchar, para pensar, para escribir y para decir.
Mientras alguien se levante cada día con el propósito de contar lo que pasa sin dejarse condicionar por el poder de turno, tendremos la ilusión de la libertad mas viva que nunca. Feliz día a todos los que deciden seguir soñando con un mundo mejor y lo crean a través de las palabras.





