Roland Garros tendrá este domingo un campeón inédito. Desde las 10 de la mañana de Argentina, en la cancha Philippe Chatrier de París, Alexander Zverev y Flavio Cobolli jugarán la final masculina del Abierto de Francia, en una edición marcada por las ausencias y eliminaciones de los grandes favoritos, ya que Carlos Alcaraz no disputó el torneo por lesión, mientras que Jannik Sinner y Novak Djokovic quedaron fuera antes de las instancias decisivas.

Zverev llega como número 3 del ranking ATP y segundo preclasificado del torneo. El alemán, de 29 años, buscará por cuarta vez ganar su primer Grand Slam. Antes perdió las finales del US Open 2020, Roland Garros 2024 y el Australian Open 2025, por lo que esta nueva oportunidad aparece como una de las más importantes de su carrera. En París avanzó con autoridad: eliminó a Benjamin Bonzi, Tomas Machac, Quentin Halys, Jesper de Jong, Rafael Jódar y en semifinales superó a Jakub Mensik.
Del otro lado estará Flavio Cobolli, italiano de 24 años, 10º preclasificado y número 14 del ranking ATP antes del torneo. Su recorrido lo puso por primera vez en una final de Grand Slam y, con esta actuación, ya se aseguró ingresar al Top 10 del ranking. Cobolli dejó en el camino a Andrea Pellegrino, Wu Yibing, Learner Tien, Zachary Svajda y Félix Auger-Aliassime. En semifinales no tuvo que jugar: Matteo Arnaldi se bajó por enfermedad y le abrió el paso al partido decisivo.
El historial favorece a Zverev por 3-1. El alemán ya lo venció en Roland Garros 2025, aunque Cobolli tuvo una señal positiva este año, cuando le ganó sobre polvo de ladrillo en el ATP 500 de Múnich. Esa referencia le da atractivo a una final que cruza experiencia contra irrupción: Zverev va por el título que le falta para completar su carrera, mientras Cobolli busca dar el golpe más importante de su vida deportiva.
La final también marca un cambio de escenario en el tenis masculino. Sin Alcaraz, Sinner ni Djokovic en la pelea, Roland Garros cerrará con un campeón nuevo y con la certeza de que el circuito atraviesa una etapa más abierta, donde los nombres emergentes empiezan a ocupar lugares que hasta hace poco parecían reservados para los grandes dominadores.
En la final femenina, Mirra Andreeva confirmó su gran presente y conquistó su primer Grand Slam al vencer a la polaca Maja Chwalinska por 6-3 y 6-2. Con 19 años, la rusa se convirtió en la campeona más joven de Roland Garros desde Monica Seles en 1992.
En dobles masculino, Marcel Granollers y el argentino Horacio Zeballos defendieron el título con una victoria por 6-4 y 6-2 ante Harri Heliovaara y Henry Patten. En dobles femenino, Katerina Siniakova y Taylor Townsend se quedaron con la corona tras vencer a Anna Danilina y Aleksandra Krunic por 6-2 y 7-5.






