Por Omar Eduardo Alonso
Hace tiempo el recordado amigo y maestro Ángel Jorge Bernasconi contaba de la existencia en nuestra ciudad de un edificio que fue conocido popularmente como “Palacio San Martín”.

Su designación popular obedeció a que la referida construcción fue encomendada por un hacendado de la zona, de apellido San Martín.
Se hallaba en la cuadra del 300 de la calle 9 de Julio, lugar que hoy ocupan las amplias estructuras edilicias de la Sociedad Española y su Clínica Hispano Argentina.

La construcción de ese edificio en las primitivas condiciones del poblado que comenzaba a desarrollarse llamaba la atención del vecindario.
De dos pisos y considerables dimensiones eran para la gente motivos de asombro y satisfacción.
Eran los primeros años del siglo 20 y empezaban a erigirse edificios que hoy constituyen el rico patrimonio arquitectónico de la ciudad.
El “Palacio San Martín” fue utilizado en los primeros tiempos como residencia familiar.
Posteriormente la propiedad cambió de dueños y en la década de los años 20 funcionó en el lugar un establecimiento privado de enseñanza.
Unos 10 años después, es decir ya en la década del 30, se instaló allí el comité local de la Unión Cívica Radical.
En esos tiempos la agitación política era intensa.
En tales circunstancias, bien avanzada la década de los años 30, Tres Arroyos fue escenario de un episodio que se puede considerar el más trágico de la historia política local.
Y el edificio que se menciona fue el escenario del dramático suceso.
El 5 de setiembre de 1937 se había fijado para la realización de elecciones generales de las que debía surgir el nuevo presidente de la Nación en reemplazo de Agustín P. Justo.
Se descontaba el triunfo del radicalismo por sobre los conservadores.
Inesperadamente en la mañana de ese día la población se vio sorprendida por repetidos disparos de armas de fuego.
Alrededor de las 10 horas en el Palacio San Martín se había congregado alrededor de 200 afiliados y simpatizantes de la UCR para seguir las alternativas del acto comicial.
Fue en ese momento cuando un piquete policial intentó asaltar el comité, actitud que fue repelida por numerosos radicales que contaban con armas de fuego.
El tiroteo se prolongó varias horas registrándose varios muertos y heridos, incluyendo varios policías.
En una de las paredes del edificio quedaron por muchos años y hasta la reforma del local, las huellas de los impactos de bala.
El radicalismo dejó luego ese local que fue adquirido por el Club Boca Juniors, y el lugar fue escenario de una intensa actividad social.
En 1994 el edificio fue adquirido por el Sindicato Empleados de Comercio con el objeto de construir, como ocurrió, un lugar para la atención primaria de la salud y en 2014 fue vendido a la Clínica Hispano Argentina.
Otra rareza
Si de construcciones hablamos, un ojo avizor y atento puede detectar algunas rarezas en distintos puntos de la ciudad.
Antiguas construcciones fuera de la línea municipal pueden observarse en distintos barrios periféricos, e incluso se encuentra en pie una vivienda construida en esquina sin observar la ochava correspondiente.

Se acompaña la fotografía del lugar, quizás único en la ciudad, y que se encuentra en la calle Fray Luis Beltrán.

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