El índice de precios al consumidor correspondiente a octubre registró un aumento del 2,3%, lo que marca la cifra más alta de los últimos meses y refleja una leve aceleración en el ritmo de suba de precios. Con este incremento, la inflación acumulada en los primeros diez meses del año supera el 24%, mientras que la variación interanual ronda el 31%.

Entre los rubros que más impulsaron el alza se destacan Transporte, Vivienda y servicios, así como Alimentos y bebidas, donde los ajustes en tarifas y combustibles incidieron de manera directa. Analistas atribuyen esta aceleración a la presión del tipo de cambio y a la inestabilidad económica generada en la previa electoral.
Pese al aumento de precios, un informe reciente de UNICEF Argentina trajo un dato alentador: la pobreza infantil bajó de manera considerable. Según el relevamiento, el porcentaje de hogares con niños y adolescentes cuyos ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos descendió del 48% al 31% en el último año.
El estudio señala que la mejora se vincula con la recuperación parcial de los ingresos y con el impacto de las políticas de protección social dirigidas a los sectores más vulnerables. No obstante, advierte que la desigualdad persiste: en los hogares con menor nivel educativo la pobreza continúa siendo mucho más alta.
La coexistencia de una inflación todavía elevada con una reducción de la pobreza puede parecer contradictoria, pero responde a factores coyunturales. La desaceleración inflacionaria que se venía observando en los meses previos permitió cierta mejora en el poder adquisitivo, mientras que los programas sociales ayudaron a compensar el impacto del aumento de precios.
El desafío hacia adelante será consolidar esta tendencia: mantener a raya la inflación para que la mejora de los ingresos no se diluya y sostener las políticas que permitieron reducir la pobreza. Octubre deja un mensaje doble: la economía aún muestra tensiones, pero también señales de recuperación en los sectores más golpeados.





