La Selección de Italia volvió a escribir una página oscura en su historia. Este martes 31 de marzo, cayó ante la Selección de Bosnia y Herzegovina por 4-1 en la tanda de penales, tras igualar 1-1 en 120 minutos, y quedó fuera del Mundial por tercera vez consecutiva.
En el estadio de Zenica, el golpe empezó a gestarse con un desarrollo tan cambiante como dramático.
Italia golpeó primero. A los 15 minutos, Moise Kean aprovechó un error en la salida del arquero Nikola Vasilj y definió para el 1-0, en lo que parecía encaminar la clasificación azzurra.
Pero el partido cambió antes del descanso. A los 41 minutos, el defensor Alessandro Bastoni vio la tarjeta roja tras una infracción al borde del área. Italia se quedó con diez y tuvo que reconfigurar todo su planteo, incluso sacrificando peso ofensivo para sostener la ventaja.
A partir de ahí, el encuentro se jugó al ritmo que propuso Bosnia: empuje constante, centros al área y una presión sostenida ante un rival replegado.
La resistencia italiana se quebró a los 33 minutos del segundo tiempo. Haris Tabaković apareció en el área para marcar el 1-1 y desatar la locura local, llevando el partido al alargue.
En el tiempo suplementario no hubo diferencias. Italia, agotada y con uno menos, resistió como pudo; Bosnia empujó, generó más situaciones, pero no logró romper la igualdad.
La historia se resolvió desde los doce pasos. Y ahí, Italia se derrumbó.
Para Bosnia convirtieron Benjamin Tahirović, Haris Tabaković, Kerim Alajbegović y Esmir Bajraktarević, con efectividad perfecta.
En cambio, la Azzurra falló en el momento decisivo: Francesco Pio Esposito y Cristante erraron sus remates, mientras que el único acierto fue de Sandro Tonali.





