El mes de febrero comenzó a pleno en Claromecó, que este domingo 1 vivió una de esas jornadas que explican, sin demasiadas vueltas, por qué la villa balnearia es el refugio elegido cada verano. Con temperaturas muy altas en Tres Arroyos, un pronóstico que anunciaba buen tiempo y la necesidad casi inevitable de buscar alivio frente al calor, miles de personas no dudaron en cargar el mate, la sombrilla y emprender el camino hacia el mar.

Y la decisión fue acertada. Desde temprano, la playa mostró un movimiento intenso, con un marco de turistas y vecinos que colmaron la costa. La mañana fue ideal, con viento del sector norte y una temperatura que, hacia el mediodía, alcanzó los 31 grados, generando condiciones óptimas para disfrutar del mar, la arena y las actividades al aire libre.
Con el correr de las horas, el viento rotó al sector sur, lo que provocó un leve descenso térmico, aunque sin ráfagas intensas ni cambios bruscos. Esa combinación permitió que la tarde también se viviera a pleno, prolongando la estadía en la playa hasta bien entrada la jornada, en un Claromecó que mostró su mejor postal: mar amigable, cielo mayormente despejado y un clima que invitaba a quedarse.
El regreso a Tres Arroyos, a partir de las últimas horas de la tarde, fue tranquilo pero intenso, con un flujo constante de vehículos que marcó el cierre de un domingo que funcionó, en los hechos, como una extensión de enero. Sin sobresaltos, pero con mucho movimiento, la ruta acompañó el pulso de una jornada típicamente veraniega.
Ahora, con el lunes en marcha, comienza una nueva historia para la temporada. La semana se presenta especial, no solo por las altas temperaturas anunciadas, sino también por la expectativa que ya empieza a girar en torno al próximo fin de semana, cuando sea el turno de las «24 horas de la Corvina Negra».





