En un domingo especial por las altas temperaturas y las inmejorables condiciones para la playa, Claromecó vivió una de las jornadas con mayor cantidad de visitantes del verano.

En todos los balnearios se advirtió una gran concrentración de turistas, y el sector de Dunamar, que otrora fuera símbolo de paz y tranquilidad, se convirtió en una verdadera explanada de estacionamiento a cielo abierto, con miles de vehículos en la playa, y practicamenta ningún lugar libre sobre la arena.

La tarde permitió disfrutar hasta la entrada del sol, y cuando febo cayó todos al mismo tiempo decidieron subir desde la playa. Por eso, las calles de regreso hacia Claromecó se convirtieron en la Panamericana a las 7 de la mañana. Un verdadero «embotellamiento» de cientos de vehículos a paso de hombre durante casi una hora, entre las 20 y las 21.

Afortunadamente todo se desarrolló con normalidad, este año el puesto de control policial de la Provincia estuvo practicamente inactivo, y ayer no fue la excepción, el ordenamiento del tránsito ha sido caótico este verano y lo de ayer fue una muestra mas.





