Escribe: Omar Eduardo Alonso
Con el paso de las sucesivas generaciones van cayendo en el olvido muchas de las personas que han contribuido sustancialmente en diversas áreas.

En este caso quiero rescatar a dos de ellas, aunque obviamente no son las únicas que aportaron en la materia en cuestión, es decir las ciencias naturales.
Mucho se ha hablado, y hasta controvertido, sobre el Yacimiento Arqueológico del Tiro Federal, pero bueno es recordar que hubo antecedentes muy importantes que son poco recordados.
Quiero decir, en esta ocasión, sobre el doctor Antonio Sorgentini y el señor Marinus Nielsen.
Sorgentini
Alternó su profesión de médico con su pasión por la arqueología y paleontología. De tal forma participó en búsquedas inicialmente en Claromecó, en 1932, pero luego se extendieron al campo de Juan Soumoulou, el río Quequén Salado, la laguna La larga, el campo de Bottino, el campo El Refugio, de Gatti, el campo de Di Benedetto, la chacra de Fanucci y la zona del Tiro Federal, entre otros lugares.
Fue el impulsor del Museo de Ciencias Naturales que originalmente funcionó en la Biblioteca Sarmiento y luego se instaló en la Casa Scout, en calle Lucio V. López que se inauguró el 20 de junio de 1956.
Un año después fallecía el doctor Sorgentini, en 1957.
Homo caputinclinatus
El hallazgo más significativo se produjo en la laguna La Larga, distrito de G. Chaves, en la zona limítrofe entre ese distrito, Tres Arroyos y Coronel Pringles, más específicamente en el campo de Roque Di Rocco e hijos.
En el trabajo participaron Emilio Medina Zambelli, histórico titular de la agrupación scout Tomás Santa Coloma, con la colaboración de Edgardo López, Luis Gómez y Antonio Lamoglia.

Los primeros restos habían sido detectados por trabajadores rurales y se dispuso y realizaron excavaciones por 731 metros cúbicos con zanjas en cuadrículas.
Se ubicaron porciones de 3 esqueletos, incluyendo 4 cráneos, uno de los cuales se hallaba en mejores condiciones. Se constató que en la zona se asentaron individuos que practicaban deformaciones craneales. Esa modalidad autóctona fue reflejada por el diario La Hora del 18 de diciembre de 1949.
Fue el primer hallazgo de restos humanos fósiles tipo homo ameghiniano en el sur de la provincia de Buenos Aires.
Todos estos datos están contenidos en un fascículo publicado por el Museo Regional de Tres Arroyos de la Casa Scout. Único al parecer existente, aunque se dice en el mismo que es el Año 2-Trabajo N°3 y que fue impreso en los Talleres Gráficos Moreno el 23 de diciembre de 1954.
En un párrafo se menciona la participación de un señor Lorenzo Parodi, al parecer un especialista en la materia y que estimaba una antigüedad de los restos de 50 mil años, con antecedentes de hallazgos anteriores por Florentino Ameghino.
Precisamente en 1954, durante la gestión municipal de Carlos Menéndez se formó una comisión especial de homenaje a Ameghino.
En la biblioteca Sarmiento se exhibieron los materiales hallados por los médicos Antonio Sorgentini y Gunnar Kiehr y los integrantes de la Casa Scout.
También se afirma en la publicación que se resolvió plasmar la misma, que contiene muchos detalles (incluyendo fotografías) para que no se perdiera la referencia ya que el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, quien tuvo alguna participación en determinados momentos, había cesado los trabajos de relevamiento y búsqueda.
El dinamarqués de los huesos
La periodista María del Carmen Hernández, residente en Copetonas y gestora de un blog sobre esa localidad, rescató buena parte de la historia del señor Marinus Nielsen.
Oriundo de Jutlandia, Dinamarca, originalmente se instaló en Cascallares dedicándose al trabajo de chacarero. Se casó con Lilly Pedersen, también originaria de Jutlandia. El matrimonio decidió que su hijo naciera en Dinamarca, como ocurrió en 1935.
La mujer falleció en 1955 y Marinus se dedicó a su pasión: la arqueología y paleontología desarrollando trabajos de búsqueda y recuperación de elementos en la zona de Copetonas y el río Quequén Salado.
Su labor generó interés en la cátedra específica de la Universidad Nacional del Sur, con la que comienza a trabajar. Era autodidacta pero aplicó un estricto método de preservación de las piezas halladas y un minucioso registro de las mismas. Entre sus hallazgos figuró el de los restos de un ciervo del pleistoceno con una antigüedad de 15 mil años. La Universidad impuso el nombre de Marinus a esa especie. Al menos cuatro de sus alumnos, colaboraron en su trabajo: Adrián Pippig, Juan Carlos Gigena, Roberto Vega y Gustavo Monforte.
Oportunamente se habilitó en la localidad un museo donde se exhibía el material, pero su duración fue efímera. A su fallecimiento, en 1979 las piezas fueron donadas a la Universidad del Sur, aunque algunas quedaron en el actual museo de Copetonas.
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