Por Matias Lopez
Huracán Ciclista ya no solo gana: gobierna. Lo hace con autoridad, con convicción y con una identidad tan marcada que hoy resulta imposible discutir su dominio en el fútbol tresarroyense. La historia volvió a escribir su nombre con tinta indeleble: tricampeón de la Liga Regional Tresarroyense de Fútbol. Un logro reservado para elegidos, para equipos que trascienden el resultado inmediato y construyen una hegemonía respaldada en rendimiento, carácter y visión.

La final del Año frente a Boca no fue una casualidad ni una simple coronación. Fue la confirmación de una superioridad sostenida. La goleada 4–1 en Tres Arroyos fue una muestra contundente de un conjunto que juega como campeón, que se siente campeón y que actúa como tal. Hubo jerarquía individual, sí, pero sobre todo apareció la fuerza de un equipo trabajado, sólido, convencido y competitivo como pocos.

Detrás de este presente hay un proceso. Un proyecto que comenzó en 2021 bajo la conducción de Juan Bermegui, cuando los resultados no acompañaban, pero existía algo mucho más importante: paciencia, respaldo institucional y un rumbo claro. Una comisión directiva que no se desesperó, que entendió que los grandes ciclos no se improvisan, que sostener una idea vale más que cualquier golpe de ocasión. Con el tiempo, el trabajo maduró. Los jugadores del club crecieron, se fortalecieron, asumieron protagonismo, y las incorporaciones adecuadas terminaron de darle forma a un plantel jerarquizado, preparado para competir en cada frente.

Huracán Ciclista fue campeón, ganó torneos, levantó la Copa Chaves, se proyectó al Federal Amateur y, sobre todo, nunca se bajó de la cima. Porque este equipo no se conformó con llegar: decidió quedarse. Y en un fútbol que castiga cualquier duda, sostenerse es reinar. Por eso hoy Ciclista no solo celebra un tricampeonato: consolida un reinado. Y mientras siga defendiendo esta identidad y este compromiso colectivo, seguirá marcando el pulso del fútbol tresarroyense.





