El martes por la mañana, un violento asalto bajo la modalidad de “entradera” conmocionó al paraje La Tigra, en cercanías de Micaela Cascallares. El hecho ocurrió alrededor de las 7:00, cuando el productor rural Andrés Di Francesco, de 61 años, fue sorprendido por dos delincuentes armados en su quinta “Don Atilio”. Lo que comenzó como un intento de robo escaló rápidamente en violencia extrema.

Según la reconstrucción policial, los individuos llegaron al establecimiento simulando necesitar ayuda para reparar un neumático. Una vez dentro, abrieron fuego sin mayor previo aviso: uno de los disparos impactó en la pierna de Di Francesco, a quien luego trasladaron hacia la vivienda, donde continuaron las agresiones. El productor logró defenderse con un arma calibre .45 y cree haber alcanzado a uno de los atacantes antes de que ambos escaparan. En medio del caos, recibió también un balazo en el tórax que le provocó una lesión pulmonar, aunque permaneció consciente.
De alguna manera, logró comunicarse con un familiar, lo que permitió activar la emergencia. Una ambulancia de Tres Arroyos acudió al lugar guiada en parte del trayecto por la Policía Vial. Al arribar, el hombre aún estaba consciente y fue trasladado rápidamente al hospital, donde fue intervenido y estabilizado; permanece internado con evolución favorable.
Mientras tanto, la mañana en La Tigra cambiaba por completo. Vecinos y docentes de Micaela Cascallares habían advertido movimientos inusuales: dos motos de gran cilindrada circulando en dirección al pueblo. Incluso, por prevención, los alumnos que debían salir de la escuela fueron mantenidos dentro del establecimiento para evitar cualquier exposición ante un eventual enfrentamiento mientras se montaba el operativo.

Operativo cerrojo y despliegue regional
La alerta ingresó poco después de las 10:00 al sistema 911, lo que desencadenó un operativo cerrojo de gran escala. El Comando de Prevención Rural (CPR) de Tres Arroyos y la Policía Comunal llegaron primero al establecimiento para asistir a la víctima y asegurar la escena. Minutos después se sumaron la DDI Tres Arroyos, Caballería y los CPR de Coronel Dorrego y Adolfo Gonzales Chaves, con el objetivo de cerrar posibles rutas de escape, especialmente la calle de tierra que conecta La Tigra con Cascallares.

El Municipio de Tres Arroyos también intervino a través de la Secretaría de Seguridad, el Centro de Monitoreo y la Guardia Urbana, aportando el análisis de cámaras y apoyo logístico que resultó decisivo para reconstruir el desplazamiento de los sospechosos.
Detenciones, allanamientos y avances de la investigación
Gracias al despliegue coordinado y a datos aportados por vecinos, personal del CPR Dorrego detectó en una vivienda lindante al campo “Don Emilio” a un hombre que coincidía con la descripción inicial: torso desnudo y pantalones cortos. Al advertir la presencia policial, intentó escapar, pero fue reducido a pocos metros.

En paralelo, la investigación continuó con análisis de material fílmico y declaraciones testimoniales, que permitieron identificar al segundo sospechoso, un joven de 23 años. Con autorización de la UFIJ Nº 13, a cargo del fiscal Gabriel Lemble, se ejecutaron dos allanamientos de urgencia en domicilios ubicados en la calle León al 1500. En uno de los objetivos se secuestraron prendas de vestir utilizadas durante el ataque; en el otro, aunque el imputado huyó saltando patios linderos, fue confiscado el casco de motocicleta empleado en la fuga.

Las actuaciones judiciales se encuadran en “Robo Calificado y Lesiones”, y las fuerzas intervinientes destacan la celeridad con la que el caso logró avances significativos.
La mirada oficial
El secretario de Seguridad, Juan Apolonio, describió el episodio como uno de los hechos más violentos registrados en la zona rural en los últimos tiempos. Explicó que los agresores actuaron con una inusual ferocidad desde el primer contacto y que, tras el ataque, “se montó un operativo cerrojo inmediato, con apoyo de fuerzas de distritos vecinos ante la magnitud del suceso”.
Apolonio indicó que durante las primeras horas se reunieron indicios que permitieron orientar la búsqueda y destacó que las hipótesis iniciales se focalizaron en la cercanía con Cascallares, una vía de escape potencial para motocicletas de alta cilindrada como las utilizadas en el hecho.
El funcionario remarcó además un punto recurrente en este tipo de delitos: “Los delincuentes todavía presumen que el productor rural guarda en su vivienda el dinero de la venta de granos. En la actualidad, esas operaciones son bancarias; nadie se desplaza con grandes sumas de efectivo”.
La investigación continúa con el análisis de evidencia incautada y nuevas medidas solicitadas por la fiscalía, mientras las fuerzas mantienen rastrillajes y tareas de inteligencia para cerrar por completo el caso.





