En la mañana de ayer se realizó la jura de los consejeros escolares elegidos en septiembre y que comenzarán a desempeñar sus funciones a partir de diciembre. La sorpresa la aportó el oficialismo, Fuerza Patria: dos de los tres postulantes que habían obtenido el respaldo de las urnas presentaron su renuncia incluso antes de asumir.
La nómina del espacio que lidera el intendente Garate estaba encabezada por Facundo Liébana, quien ocupa actualmente la Dirección de Deportes; en segundo lugar figuraba María Vanesa Fernández, y tercero aparecía Martín “Peco” Segovia, a quien, en la previa electoral, se le había asignado un novedoso “programa municipal de alto rendimiento” del que jamás volvieron a conocerse detalles. Finalmente, tanto Liébana como Segovia desistieron de asumir su cargo en el Consejo Escolar, un gesto que deja en evidencia un claro desinterés por representar el mandato que les confió la ciudadanía.

Sus lugares serán ocupados por los suplentes Gisela Príncipe y José Luis Montes, quienes prestaron juramento junto a María Vanesa Fernández durante la sesión preparatoria realizada en la sede del organismo. También continúan en funciones los consejeros Gabriela García, Cristian Lagrecca y Sol Urquiaga, conformando así el nuevo cuerpo que deberá gestionar las necesidades del sistema educativo local.
A pesar de la polémica renuncia de dos de los candidatos electos, desde Fuerza Patria difundieron un mensaje institucional en el que remarcaron —al menos discursivamente— su compromiso con la educación pública, la transparencia administrativa y el fortalecimiento de los vínculos con las comunidades escolares del distrito. El Consejo Escolar, por su parte, celebró la incorporación de los nuevos miembros y destacó la responsabilidad del rol que asumen.
La renuncia de quienes ocuparon el primer y tercer lugar de la lista es una muestra lamentable de la poca importancia que este gobierno le asigna a la voluntad popular.





