Un motociclista sufrió gravísimas lesiones este domingo por la noche al chocar contra una camioneta Ford F-100 en la Avenida Aníbal Ponce, a la altura del 1100. El impacto ocurrió alrededor de las 20, cuando la moto que circulaba en sentido Alem–Libertad embistió el lateral del acompañante de la camioneta, lo que provocó que su conductor —un joven de 22 años identificado como Joaquín Escudero— saliera despedido y terminara sobre el capot, rompiendo el parabrisas.

La cámara del sistema de monitoreo registraron instantes previos en los que dos motos pasaron a muy alta velocidad, presuntamente corriendo una picada. Segundos después se produjo el choque que involucró a una de ellas, con el grave saldo que se conoció luego.
En esa misma zona ya se habían registrado siniestros fatales años atrás, con tres motociclistas muertos. Sin embargo, las picadas parecen haberse convertido en una especie de adicción social, prácticas temerarias que se repiten sin pausa, difíciles de erradicar, y que ni siquiera los accidentes graves —incluso aquellos que terminan en muerte— logran desalentar.

Tras el choque intervino personal policial, agentes de tránsito y una ambulancia del SAME. Escudero fue trasladado al Hospital Pirovano con lesiones severas: fractura expuesta de tobillo, fractura de cadera, fractura de muñeca y politraumatismo de tórax. Fue intervenido quirúrgicamente durante la noche. Su evolución se evaluará en las próximas horas.





