Bolivia eligió a Rodrigo Paz Pereira como nuevo presidente tras la segunda vuelta celebrada este domingo 19 de octubre, marcando el fin de casi dos décadas de dominio del MAS (Movimiento al Socialismo). Paz, senador y exalcalde de Tarija, logró alrededor del 54 % de los votos frente a aproximadamente el 45 % conseguidos por Jorge ‘Tuto’ Quiroga, exmandatario que representaba una alternativa también de derehca, un tanto mas ultraconservadora.

Qui es el ganador y su proyecto
Con 58 años, Rodrigo Paz proviene de una trayectoria política moderada, habiendo ocupado cargos regionales y con formación internacional. Su propuesta combina la continuidad de políticas sociales básicas con un giro hacia el fortalecimiento del sector privado, reducción gradual del papel del Estado en algunas áreas y apertura hacia nuevos mercados internacionales. Entre sus promesas están la estabilización económica, reformas en hidrocarburos y minería, y mayor conexión con socios estratégicos fuera del tradicional eje latinoamericanista.
A quién enfrentó
Su rival directo, Jorge Quiroga, llegaba con experiencia en la presidencia y una plataforma de reformas más drásticas: recortes al gasto público, ajuste de subsidios y una salida rápida al modelo de izquierda. Pese a su perfil más explícito hacia la derecha, no logró quebrantar el impulso que llevaba Paz, quien supo posicionarse como vía de cambio pero con menor riesgo de ruptura abrupta.
Un giro histórico: los dos finalistas eran de la derecha
Lo más significativo de esta elección es que marcará la primera vez que Bolivia pasa a un gobierno dirigido por fuerzas de derecha o centro-derecha sin participación del histórico partido de izquierda Movimiento al Socialismo (MAS), fundado por Evo Morales. En esta segunda vuelta se enfrentaron dos candidatos que se identifican con visiones más afines al mercado, la empresa privada y los tratados internacionales, lo que demuestra que el electorado boliviano dio vuelta la página respecto del eje bolivariano —que articulaba lazos con Venezuela, Rusia, Irán y promovía un modelo estatista amplio— y optó por una estrategia más pragmática y orientada al crecimiento económico convencional.
Retos inmediatos
Paz asume con obligaciones de peso: una economía en crisis, inflación elevada, reservas internacionales escasas y escasez de combustible. Además, su partido no cuenta con mayoría parlamentaria, lo que lo obliga a construir alianzas para gobernar. Su promesa de “capitalismo para todos” está en tensión con expectativas populares de protección social, lo que plantea un delicado balance entre reforma estructural y estabilidad.
Para la historia
Esta elección no solo cierra un ciclo de predominio izquierdista en Bolivia, sino que abre un nuevo capítulo: dos contendientes ubicados en la derecha política, un país ávido de cambio, y una ciudadanía que eligió reenfocar su rumbo económico y diplomático. El 19 de octubre quedará registrado como una fecha de inflexión, donde Bolivia decidió virar hacia un esquema distinto al legado del bolivarianismo y del MAS.





