Por Nacho Garcia Zurita.
Si a una persona medianamente instruida se le dice que piense en la Edad Media, pensará en castillos, caballeros, monjes, campesinos, un mundo rural, entre tantas otras cosas. Sin embargo, si a esa misma persona se le dice que nombre el hecho más importante acaecido en dicho periodo sin lugar duda hará referencia a las cruzadas o a la peste negra.
Lamentablemente querido lector, si esperas que hable de la peste bubónica que devastó a la población europea a mediados del siglo XIV, aquí finaliza tu trayecto por estas líneas. En cambio, si por fortuna esperas que hable de las cruzadas, has sido favorecido por lo que pasa al párrafo siguiente.

La novela histórica El Cruzado del escritor estadounidense Stephen Rivelle es una de esas escasas joyas que se pueden encontrar dentro de la temática, si no es la única. Narrada en primera persona en forma de diario, Rivelle nos introduce en las entrañas de Roger, joven duque de Lunel, que, llamado por su señor Raimundo, debe reunir a sus pocos vasallos para acudir con su señor, quien ha respondido a la predica del Papa Urbano II en el Concilio de Clermont. Convocados por el Santo Padre en defensa de los cristianos de Tierra Santa, los señores francos y normandos iniciaran una peregrinación militar hacia Jerusalén en pos de liberar la ciudad de los infieles: “Comienzo, pues este diario por si algún miembro de mi estirpe quisiera saber de mí. Lo empiezo hoy, ya que hace no muy poco tiempo que me he hecho cruzado y no tardaré mucho en partir en la gran peregrinación a Jerusalén al servicio de mi señor Raimundo, conde de Tolosa”.
Convencido del carácter redentor de la empresa, Roger pronto conocerá la codicia de los poderosos y los verdaderos motivos de la expedición militar poniendo en jaque sus creencias y obligándolo a indagar en lo profundo de su ser sus propios motivos “conocerás la verdad y la verdad te hará libre”.
El cruzado es un viaje Tierra Santa, pero aún lo es más hacia el corazón de un hombre bueno expuesto a los avatares de su tiempo. También es una denuncia a una de las locuras más aberrantes que ha cometido la Europa Occidental hacia unos otros.





