Por Javier Kristensen.
Los últimos hechos políticos «disruptivos» de los últimos días fueron programados y ejecutados por el oficialismo. La oposición asistió a ellos como espectadores privilegiados o derechamente no los vio.
En plena sesión del Concejo el concejal oficialista Alejandro Barragán agradeció a los votantes haberlos elegido y disparó todo tipo de municiones hacia los otros partidos políticos y hacia concejales en particular. No importa tanto que dijo, sino el mensaje político que dejó en claro: ganamos, y ahora mas que nunca gobernamos sin buscar ningún consenso, estamos acá para hacer lo que vinimos a hacer. Casi un «vamos por todo».

Sin desviar el camino el ejecutivo avisó por whatsapp a los concejales que el Secretario de Haciendo participaría de la Comisión de Hacienda para «hablar» sobre presupuesto. No respondió los informes previos, no cumplió el procedimiento administrativo dispuesto por el Reglamento Interno del Concejo, simplemente envío a su funcionario «de prepo» a una reunión que fracasó porque la respuesta de la oposición fue replegarse y huir. No dio quorum y así dio por terminado el episodio. El oficialismo lo comunicó a los medios informando su lado de la luna, «la oposición faltó a la cita….la oposición pide y después no va…», etc..
Un funcionario de segunda línea como el Director de Juventud rebalsa sus redes con agresiones hacia -claro está-, la oposición. «Son grasas, vagos y absurdos (…) hacen ordenanzas «falopa» (…) no quieren trabajar (…) hacen movidas «berretulis», etcétera. ¿La oposición legítimamente ofendida por la falta absoluta de respeto y convivencia democrática, y aún de verdad, responde enfática y seriamente al funcionario, solicitando al Intendente su renuncia por la grave falta de convivencia democrática? No por ahora. Simplemente calla y admite.
El gobierno municipal está ejercido por una fuerza política que sabe perfectamente cual es su plan. Además tiene funcionarios que trabajan constantemente para cumplirlo. No está en su adn la convivencia política, pueden tener deficiencias de gestión, pero no son tibios. Atacan y defienden su quinta, con lo que sea necesario. Mientras que del otro lado sigan haciendo sociales en vez de política les va a ser muy difícil ganarles un partido. «La gente», «el vecino», «el votante», al medio, viéndola pasar.





