Este lunes por la noche, Javier Milei partió rumbo a Nueva York con una misión clara: asistir el martes a la reunión bilateral que tendrá con Donald Trump, luego de que Estados Unidos emitiera un fuerte respaldo público al gobierno argentino. El viaje, que partió desde Aeroparque, fue anticipado por fuertes señales de apoyo financiero que reavivaron la confianza de los mercados.

El respaldo fue expresado por el Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, quien declaró que su país está listo para “hacer lo que sea necesario dentro de su mandato para apoyar a Argentina”. En sus mensajes, Bessent apuntó que todas las herramientas están sobre la mesa: compras de deuda argentina en dólares, intervenciones cambiarias, swaps monetarios y compras directas de divisas. Estas declaraciones generaron una reacción inmediata en los mercados financieros.
Los bonos y ADRs locales registraron subas de hasta un 24 %, con avances destacados en empresas como Supervielle, Galicia, BBVA Argentina y Banco Macro. El Merval también repuntó con fuerza, mientras que el riesgo país cayó desde niveles cercanos a los 1.400 puntos a alrededor de 1.089 al cierre del día lunes. El dólar blue se retrajo unos cuantos pesos, y las cotizaciones financieras acompañaron la tendencia bajista, retrocediendo luego de días de presión cambiaria.
La Casa Rosada vivió la jornada con un clima de entusiasmo. Antes de emprender viaje, Milei encabezó una reunión de gabinete y luego otra con su mesa política, en ambas se respiraba satisfacción por el giro que marcó el comunicado estadounidense. Funcionarios describen que el anuncio de EEUU dio “oxígeno” al gobierno justo cuando la derrota electoral en la Provincia de Buenos Aires había generado incertidumbre política y financiera.
En Nueva York, Milei estará acompañado por su hermana Karina Milei (secretaria general), el ministro de Economía, Luis Caputo, el vocero Manuel Adorni, y otros miembros clave de su equipo. Además de la cita con Trump, tiene previsto participar en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde expondrá ante líderes mundiales, y concretar reuniones con el Fondo Monetario Internacional, que también valoró positivamente la señal llegada desde Washington.
El viaje adquiere doble importancia: por un lado, busca cristalizar el apoyo que hasta ahora se había expresado verbalmente; por otro, se enmarca en una necesidad urgente de recomponer la credibilidad del gobierno, tanto interna como internacionalmente.
¿Qué pasó el lunes?
Este lunes 22 de septiembre fue un día clave para los mercados argentinos. Minutos antes de la apertura financiera del país, se hicieron públicos una serie de mensajes del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, manifestando apoyo al gobierno argentino y señalando que “todas las opciones de estabilización están sobre la mesa”. Esa señal encendió la esperanza en sectores financieros que venían con nerviosismo por la derrota del oficialismo en la Provincia de Buenos Aires y los impactos en la estabilidad política.
Cuando los mercados abrieron, la respuesta fue casi inmediata: bonos soberanos subieron con fuerza —los Globales y Bonar 2038 lideraron las subas, algunos títulos aumentando más del 20-23%—, mientras que el riesgo país se derrumbó en más de 350 puntos básicos, quedando en torno a los 1.089 puntos al cierre, muy por debajo del viernes.
En paralelo, el dólar evidenció una baja notable en todas sus variantes. El dólar “blue” cerró en $1.475 para la venta, perdiendo aproximadamente $45 respecto del cierre del viernes. Las cotizaciones financieras también cedieron: el dólar mayorista, el MEP, y el contado con liquidación bajaron, recuperándose del alza acumulada que había llevado al dólar oficial a valores cercanos a los $1.515. Por ejemplo, el dólar oficial del Banco Nación terminó el lunes en $1.430 para la venta, unos $85 menos que el viernes, mientras que los dólares financieros como MEP y CCL retrocedieron entre un 8% y 9% en promedio.
En la Casa Rosada la noticia fue recibida con cierto alivio. Funcionarios comentaron que estos mensajes externos y medidas recientes (como la suspensión temporal de retenciones a los granos) le dan aire al gobierno, más aún en momentos en que la credibilidad estaba siendo cuestionada tras la derrota en Buenos Aires. Se interpretó que el apoyo de Estados Unidos sirve no sólo como respaldo económico, sino también simbólico, necesario para reposicionar al oficialismo políticamente.
El contexto no era menor: los inversores estaban a la expectativa de cualquier gesto que ayudara a reconstruir confianza. Que el respaldo viniera de un actor externo potente como el Tesoro de EEUU generó el efecto de “oxígeno” que muchos esperaban.





