Por Nacho Garcia Zurita.
“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril” escribió alguna vez el gran Discepolín para dar cuenta de los albores de un centenio que ni el propio poeta podría imaginar cómo terminaría. El siglo XX, aciago, triste, veloz, instantáneo, se pobló de guerras, de genocidios, de inventos, de independencias y de guerras frías. Fue un siglo de grandes tensiones a escala mundial, pero también a escala regional. Fue macro y micro, y muchas veces la relación entre esas escalas fue dialéctica, o mejor dicho para que lo entienda la tía de Fantino, no se pudo saber si primero estuvo el huevo o la gallina. Y en su segunda parte, más allá de las luchas descolonizadoras africanas y asiáticas, las revoluciones latinoamericana y la guerra fría, hubo otros conflictos. Y uno de ellos fue el que trata la miniserie en cuestión: No digas nada, es la adaptación del libro de igual nombre del autor estadounidense Patrick Keefe sobre la desaparición de joven mujer norirlandesa Jean McConville, madre de diez hijos, en la conflictiva Belfast de los años setenta.

Basado en hechos reales, la serie da cuenta de la vida de dos hermanas católicas hijas de padres militantes que poco a poco van cayendo al embrujo de la violencia de la época para enrolarse en el IRA (guerrilla paramilitar de la minoría católica norirlandesa) en su lucha contra la mayoría protestante de la Irlanda del Norte y las fuerzas de ocupación inglesas.
En un conflicto que trasciende lo religioso, donde los fines están por encima de cualquier valor humano, a través de los capítulos podremos seguir la radicalización de las hermanas sin perder nunca de vista la evolución de la hija mayor de la desaparecida McConville en su lucha por el esclarecimiento de la desaparición de su madre. Muchos son los dilemas éticos políticos que atraviesan los nueve capítulos y que son extrapolables a muchos de los conflictos de sangre que han poblado el siglo XX y algunos otros que aún se mantienen en este joven siglo XXI. ¿El fin justifica los medios? ¿El pasado tarde o temprano siempre exige cuentas? ¿La militancia libra por siempre al militante de su conciencia? ¿Se puede realmente construir una sociedad desde la violencia?
La memoria siempre pone a todo y a casi todos en su lugar, eso parece que quisiera decirnos No digas nada, a “casi” todos.
Miniserie: No digas nada (2024) 9 capítulos por directores varios.
Plataforma: Disney+





