Anoche, la Selección Argentina goleó a Venezuela 3-0 en el estadio Monumental, en lo que fue el último partido de Lionel Messi en suelo argentino por las Eliminatorias. Fue una jornada cargada de emociones, donde Messi se erigió como figura con un doblete inolvidable.
Un adiós cargado de gol y sentimiento
La noche comenzó ya con un clima especial: Messi ingresó al campo acompañado por sus hijos y recibió una ovación cálida antes de comenzar el himno. No fue una noche cualquiera: era su despedida competitiva en casa.
A los 39 minutos del primer tiempo, una rápida recuperación de Leandro Paredes derivó en un pase largo para Julián Álvarez, quien habilitó con precisión a Messi. El capitán la picó sobre el arquero y desató el delirio en la tribuna.
En el segundo tiempo Argentina incrementó su dominio. Cuando se jugaban 76 minutos, Nico González conectó un excelente centro que Lautaro Martínez cabeceó para estirar la ventaja a 2-0. Cuatro minutos después, Thiago Almada asistió a Messi, quien hizo el tercer gol con una definición a favor.

Un remate brillante de Messi estuvo a punto de ser un triplete, pero el VAR marcó fuera de juego. Aun así, su doblete fue suficiente para cerrar una velada inolvidable.
Más allá del juego: el símbolo de una despedida
Este partido marcó el cierre de Messi en eliminatorias en su país, una etapa que deja atrás 71 partidos en esta competición (45 como local), con 39 triunfos, 10 empates y solo 2 derrotas en casa. Además, con su performance ante Venezuela, se convirtió en el máximo goleador histórico de las Eliminatorias sudamericanas, alcanzando los ocho tantos en esta campaña.
Al término del encuentro, Messi se mostró emocionado y reflexivo: “Terminar así, con mi gente, es lo que siempre soñé”, confesó. También reconoció los altibajos vividos en el Monumental y su afán de ser sincero consigo mismo: “Cuando me siento bien, disfruto; si no, prefiero no estar”. Sobre su continuidad, señaló que encara todo “día a día”, sin confirmaciones ni certezas sobre la Copa del Mundo del año próximo.
El contexto deportivo y simbólico
Argentina ya había asegurado su clasificación al Mundial 2026 en Norteamérica y lidera ampliamente las eliminatorias. Este triunfo sirvió además para despedir una era y ver, al mismo tiempo, el arranque de nuevos talentos: Franco Mastantuono debutó como titular en un partido oficial, mostrando serenidad y eficacia en su paso breve por la cancha.
La victoria no solo consolida la superioridad argentina, sino que marca un cierre simbólico: la etapa doméstica de Messi finaliza con cielo despejado y el aplauso del público que lo acompañó desde el inicio, y que ahora se prepara para vivir un último capítulo en la cita mundialista.





