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domingo 22 de marzo de 2026

El insano clima de la política local.

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Por Javier Kristensen

La última sesión del Concejo Deliberante fue mas importante por lo que no sucedió que por lo que se aprobó. Trámites casi de rutina, sin demasiado impacto fueron los «asuntos aprobados», pero un tema atravesó todo el encuentro, generó reacciones, lágrimas, crispaciones, adhesiones y oposiciones. Finalmente, volvió a «comisión», que en idioma inteligible significa: lo seguimos charlamos.

Ese tema que movilizó las partículas a veces estancas que conforman el cuerpo vivo del Concejo Deliberante fue traído a la sesión por la concejal Roxana Calvo. Roxana Calvo es vecinalista, y ha asumido desde hace tiempo la voz opositora de ese bloque, conformado por otros tres ediles, que deambulan entre la obligación y la necesidad de complacer al Ejecutivo.

Cuando el «Proyecto de Comunicación» -así se llama técnicamente el texto que se trató- llegó al recinto, los bloques conocían su título y tema, pero dieron por sobreentendido que se refería a temas nacionales, no locales. Hablaba de «persecución política», y todos prefirieron pensar que rondaría temas nacionales, alejados de la Plaza San Martin. De allí que todos dejaron hacer.

Sin embargo, a medida que avanzaba la lectura del texto, y a la vez que Calvo avanzaba en su exposición, los concejales, propios y ajenas, comenzaron a entender que de lo que se estaba hablando era del nocivo clima político que se vive en nuestra política autóctona. Se oían términos como «persecución ideológica», «empleados perseguidos», «proveedores amedrentados», en síntesis, clima de inquisición política. Según el proyecto, el mensaje que baja desde la administración municipal es claro y concreto: si pensás distinto, si pertenecés a otra fuerza política o si constituís una amenaza intelectual…afuera. De una u otra manera.

Poner el escabroso tema sobre la banca, trajo reminiscencias a otros ediles, que entre lágrimas denunciaron haber sido perseguidos por el anterior gobierno municipal, por, según ellos, pensar distinto. Cuanto de lo que se dice se concreta en la realidad será cuestión de «prueba», pero indudablemente, el clima político que se vive no es el ambiente ideal para que una comunidad se desarrolle y se potencie a partir de la interrelación entre sus diferentes actores políticos y sociales.

Sacarlo a la luz en una sesión del Concejo es un primer paso para visibilizar una enfermedad social llamada intolerancia, generada por el miedo al pensamiento diferente. El tema pasó a «comisión», quizá sea el tiempo de una charla profunda entre las fuerzas políticas, que tenga como objetivo no achacarse culpas, sino evitar que la gente se espante cuando le ofrecen participar de la cosa pública.

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