Cada 3 de julio, Argentina celebra el Día del Locutor, una fecha que rinde homenaje a esos profesionales que con su voz nos acompañan, nos informan, nos emocionan y nos dan compañía en cualquier momento del día. La elección de este día se remonta a 1943, cuando se fundó la Sociedad Argentina de Locutores (SAL), en un encuentro que reunió a un grupo de apasionados por la radio en un contexto de crecimiento exponencial de este medio en el país.
Desde entonces, esta jornada se convirtió en un reconocimiento a quienes, a través del micrófono, transmiten mucho más que palabras: comunican emociones, identidad, cultura y cercanía. Porque detrás de cada programa, de cada tanda, de cada slogan publicitario, hay una voz que genera familiaridad, que conecta y que deja huella.
En la historia de la locución argentina, Antonio Carrizo es uno de los nombres que más resuenan. Maestro de la palabra, dueño de una elegancia inconfundible, fue sinónimo de profesionalismo y pasión por la radio. Cacho Fontana, con su estilo dinámico y su inconfundible voz, marcó una época con «Fontana Show» y revolucionó la manera de hacer radio y televisión en vivo. Otro grande, Guerrero Martineitz, aportó su estilo único y su calidez tanto en los medios como en la formación de nuevas generaciones.
En tiempos más recientes, figuras como Lalo Mir han mantenido viva esa tradición, sumando frescura y cercanía con un estilo personal que sigue cautivando oyentes de todas las edades. La locución ha evolucionado, pero su esencia sigue intacta: una voz que informa, entretiene y emociona.
En Tres Arroyos, la historia de la locución está llena de voces emblemáticas que dejaron su impronta en la comunidad. Vale recordar a Liche Kraemer, conocido por su programa «Ilusiones en la era inicial de FM Ilusiones, cuya voz grave y gusto musical hicieron de su espacio un clásico local. Otro destacado es Eduardo Maschi, locutor y relator deportivo que acompañó emisiones del Mundial 78, del básquet y patín; su estilo y pasión lo transformaron en un referente; sin olvidar a Néstor Chalde, más conocido como «Flaco», cuya voz publicitaria y deportiva trascendió desde Tres Arroyos hasta Necochea y Bahía Blanca, construyendo un espacio propio en más de medio siglo de trabajo.

Hoy, en cada emisora grande o pequeña, en cada ciudad o pueblo, hay locutores que, con profesionalismo o pura pasión, le dan «música y color» a lo cotidiano. Algunos con reconocimiento nacional, otros desde el anonimato, pero todos con una entrega que merece ser celebrada.
Desde 7500, saludamos a todos los locutores y locutoras en su día. A los históricos, a los referentes, y también a quienes, quizás sin tanta visibilidad, ponen su voz todos los días al servicio de la comunicación. Porque en un mundo de pantallas, la voz sigue siendo un puente único entre las personas. ¡Feliz Día del Locutor!





