El encuentro entre Boca Juniors y Auckland City, correspondiente a la última jornada del Grupo C del Mundial de Clubes, tuvo que ser suspendido temporalmente por razones meteorológicas. Una fuerte tormenta eléctrica en los alrededores del Geodis Park, en Nashville, obligó a los organizadores a pausar el partido cuando aún quedaba mucho por definirse dentro del campo. La interrupción fue un inesperado respiro para el equipo argentino, que está al borde de la eliminación y necesita una combinación de resultados para avanzar.
Una clasificación cuesta arriba y un partido lleno de tensión
Hasta el momento de la suspensión, Boca Juniors ganaba 1-0 gracias a un autogol del arquero Nathan Garrow en el minuto 36. El guardameta del equipo neozelandés no tuvo fortuna al desviar el balón hacia su propia portería. Sin embargo, la alegría duró poco para los dirigidos por Martínez, ya que Jerson Lagos igualó el marcador para Auckland City con un gol que complicó aún más el panorama xeneize.
El desarrollo del partido mostró a un Boca insistente, generando múltiples ocasiones de peligro pero sin efectividad en la definición. Esta falta de contundencia, sumada al empate parcial y al resultado en el otro duelo del grupo, mantiene al equipo argentino en una situación muy comprometida.
En paralelo, Benfica se fue al descanso venciendo 1-0 al Bayern Múnich con un gol de Andreas Schjelderup en el minuto 13. Ese resultado coloca momentáneamente al conjunto portugués como segundo del grupo, desplazando a Boca Juniors al tercer lugar y dejándolo fuera de los octavos de final, a falta de concluir ambos partidos.





