Por Nacho García Zurita.
“Los llaman los mellizos porque son inseparables. Pero no son hermanos, ni son parecidos. Difícil incluso encontrar dos tipos tan diferentes. Tienen en común el modo de mirar, los ojos claros, quietos, una fijeza extraviada en la mirada recelosa. Dorda es pesado, tranquilo, con cara rubicunda y sonrisa fácil. Brignone es flaco, ágil, liviano, tiene el pelo negro y la piel muy pálida como si hubiera pasado en la cárcel más tiempo del que realmente pasó”, así arranca uno de los mejores policiales de la literatura argentina, quizás el mejor. A partir de una crónica policial verídica de los sesenta, Piglia genera un relato ágil y crudo, donde nos cuenta la historia de una banda que da un golpe comando y decide traicionar a sus cómplices policiales y fugarse con el botín. Esa es la trama, lo fáctico, que no se diferencia mucho de tantas otras historias de ladrones y policías. Sin embargo, donde Plata Quemada se diferencia de cualquier otra historia es en sus protagonistas. Piglia no intenta engañarnos ni ilusionarnos con la redención de su trío de delincuentes. Las adicciones, la plata fácil y el desprecio por la vida, tanto propia como ajena, los transportan hacia un vertiginoso mundo donde nada importa, donde las reglas brillan por su ausencia. Un mundo en el que pocos personajes se sienten a gusto, un mundo al que tal vez además de sus personajes hayan descendido el Guasón, y alguno otro más.
Plata Quemada no da descanso al lector en su poco más de 220 páginas, casi que se deja de leer de una en lo que sabemos que es un viaje de ida sin boleto de vuelta. Piglia es sincero, no nos esconde nada, y esa es una de las mayores virtudes del libro, además de su vértigo.
La película tiene algún que otro momento logrado, principalmente los de acción, pero comete el terrible pecado de muchas adaptaciones al querer ser original. Tal vez por cuestiones contractuales, ya que es una producción argentina-española, si no imposible perdonar, se reemplaza a uno de los dos personajes principales, sin duda el mejor, por un personaje de ascendencia española que ni de cerca logra igualar al creado por Piglia… porque Plata Quemada también es una historia de amor.
Libro: Plata quemada (1997) de Ricardo Piglia.
Película: Plata quemada (2000) dirigida por Enrique Piñeyro.





