Por Daniela Maurette.
El padre Mauro Grasso será el nuevo administrador parroquial de la parroquia Nuestra Señora de Luján a partir de este jueves, día en que además se celebra la Fiesta Patronal de la Virgen. Un joven que soñaba con misionar en África, mientras estudiaba abogacía en la ciudad de Bahía Blanca. Que pensó y reflexionó sobre su vocación religiosa a la par que integraba una ONG que ayudaba en los barrios más humildes de aquella ciudad. Que finalmente no finalizó su carrera universitaria porque, como le dijera un campesino de su pueblo “dejó de estudiar para dejar en libertad a las personas y ahora va a salvar almas”.

7500: ¿Cómo nace la vocación para ser sacerdote, Padre Mauro?
PM: “Yo soy de Pedro Luro, un pueblo ubicado al sur de Bahía Blanca. Hice, como la mayoría de mis amigos de esa época, catequesis. Mi familia es creyente, no practicante de ir a misa. Creen en Dios y en la Virgen, sobre todo en la Virgen de Luján que ahora me recibe en su casa. Me confirmé y algo que no era común en mi grupo de amigos, continué en un grupo de jóvenes de la parroquia. El Padre Pablo, que vivió toda la vida en mi pueblo, me invitó y comencé a ir a una capillita, a jugar con los niños del barrio y eso me gustó muchísimo. Ahí es como que sentí el gustito a participar de una comunidad. No era todavía el sacerdocio, pero sí ir a Misa, me gustaba mucho la impronta Salesiana de ser misionero. Soñaba con ir a África, algún día, a estar misionando. Fueron semillitas que dieron fruto en otro aspecto. Terminé la secundaria y me fui a estudiar abogacía a Bahía Blanca. Durante la carrera seguí participando en grupos parroquiales de jóvenes, ahí conocí otros aspectos de la Iglesia: la parte diocesana que es a donde hoy pertenezco. Ser sacerdote de una diócesis puntual. Comencé a conocer al sacerdote más de cerca, compartíamos mates, algunas cenas, me confiaban actividades y esa cercanía en lo cotidiano, me empezó a despertar el llamado de la vocación sacerdotal. Al principio me dije “estoy enloqueciendo, no puede ser esto. Me estoy dando mucha manija con el tema de la religión , voy a frenar un poco.” Seguía con las actividades, pero no quería charlar ese tema con nadie. Llegó luego un punto en que me tenía que decidir. Yo ya me veía celebrando misa o compartiendo actividades pastorales. Tampoco lo decía porque escuchaba mucho a los sacerdotes, a la gente de la Iglesia, decir “cómo hacen falta sacerdotes” y yo tenía miedo. Pensaba “digo esto y va a ser motivo para que me digan vamos al Seminario” y yo no quería así, de golpe. Quería pensarlo. Cuando se lo comenté al Padre César, un sacerdote de Bahía Blanca, me dio mucha tranquilidad. Me dijo “vos tomate tu tiempo, pensalo, rezá.” Lo único que me pidió fue que participara de un grupo juvenil, como para tener el contacto cotidiano. Porque yo, con el tema de la Universidad, participaba de una ONG y ayudaba en unos barrios en Bahía Blanca. Era una ONG surgida de los grupos estudiantiles de la Universidad y cada uno aportaba lo que estaba estudiando. Yo tenía esos dos aspectos: la caridad por un lado y la fe por otro. Cuando empecé a reflexionar, a rezar, supe que tenía que hacer las dos cosas juntas y la Iglesia hace eso. Yo como bautizado pensé qué estoy haciendo y la vocación sacerdotal se me hizo presente. Luego fui al seminario, en mi caso en el Seminario Santo Cura de Ars, de Mercedes cerca de la Basílica de Luján. Cuando fui a conocerlo, dije la Virgen de Luján está en toda mi historia familiar, mis abuelas materna y paterna tenían mucha devoción con la Virgen de Luján. De estudiante se me hizo presente en algunas situaciones y cuando quiero tomar la decisión, se me hace presente la imagen original. Lo tomé como una señal que la Madre de Jesús me está llamando para entregar mi vida al servicio de la Iglesia, del Pueblo de Dios.”

7500: Y ahora está haciéndose cargo de la Parroquia Nuestra Señora de Luján…
PM: “No hay casualidades en la vida. Yo creo que Dios se maneja de esa manera y la Virgen también. Uno tiene que estar atento. Y así uno va descubriendo. Si miro para atrás también advierto como Dios se hizo presente en mi historia. Para mí estar acá es un lindo llamado de la Virgen a seguir colaborando. La Parroquia tiene su historia con el Padre Broilo, el Padre Mingo, que son dos referentes muy importantes. Al principio, cuando me dieron esta misión de ser administrador parroquial, pensé qué desafío. Yo venía siendo vicario, que es colaborar con un párroco en sus planes. Ahora yo me voy a poner al frente de algunas situaciones, es un gran desafío.”
7500: ¿Qué objetivos se ha planteado como administrador parroquial?
PM: “Yo no voy a reemplazar a Mingo. Vengo a sumar desde lo personal y a escuchar. El Papa Francisco nos dejó un legado a los sacerdotes y a todos los bautizados en general, que es escuchar al otro, estar atentos a la realidad que nos toca vivir. Ser administrador parroquial es un paso previo a ser párroco, en lo canónico. Uno o dos años estaré en esta función y si Dios quiere, luego seré párroco. Acompañando, viendo qué se necesita para la comunidad, la Capillita del Rosario, la comunidad de Los Ranchos, los grupos que hay en la Parroquia, conociendo todas esas realidades. Después empezar a soñar con la gente. Pensar todo en comunidad.”
7500: La Virgen de Luján vuelve a estar presente porque el 8 de mayo, en su día, se hace cargo de la parroquia…
PM: “El 8 de mayo tenemos una linda celebración. La idea es encontrarnos en el Colegio Hogar San José, salir de allí con la Virgen recorriendo algunas calles del barrio. A las 18,00 horas será la Misa.”

7500: ¿Tal vez ya sepamos quién es el nuevo Papa ese día?
PM: “Si coincide justo con la celebración, tendré que nombrar al nuevo Papa en la Misa. Puede ser que esto ocurra al no saber cuánto tiempo puede durar el cónclave. Sería una gran alegría y rezaremos por ese nuevo Papa.”
7500: ¿Qué ocurrió con ese joven que quería ser abogado, pudo recibirse?
PM: “Me faltaron un par de años. Quería recibirme y después tomar la decisión de ser sacerdote. Pero cada vez se hacían más fuertes las ganas de serlo. El último año me anoté en la carrera de Filosofía. Eso me ayudó también a tomar la decisión.”
7500: Una vez decidido, ¿qué dijo su familia?
PM: “Al principio a mi familia le costó aceptar mi decisión. Después lo tomaron muy bien y se pusieron muy contentos. Mi papá trabajaba en cuestiones del campo y visitábamos algunos lugares en mi pueblo. Él le decía a un señor al que visitábamos: “vos sabés que mi hijo Mauro va a dejar la carrera de abogacía, se va a dedicar a estudiar para ser sacerdote”. Este señor le respondió: “mirá qué buena decisión. Dejó de estudiar para dejar en libertad a las personas y ahora va a salvar las almas”. Tomé una decisión de la que no estoy para nada arrepentido.”





