Por Javier E. Kristensen
El gobernador provincial Axel Kicillof anunció el desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales. En la práctica significa con los sufridos habitantes la provincia de Buenos Aires deberemos votar, por lo menos, en dos jornadas diferentes. Una para cargos legislativos provinciales, y otro día para cargos legislativos nacionales. Por ahora no hay dos sin tres, porque aunque la intención de Kicillof es que no haya elecciones primarias (PASO), por ahora la Legislatura bonaerense no le ha aprobado su proyecto de suspensión de elecciones primarias, por lo que de momento los bonaerenses además de sufrir la inseguridad, la desigualdad, la falta de inversión, el desmadre educativo y los demás flagelos consuetidonarios a los que nos hemos acostumbrados, deberíamos ir a votar por lo menos tres veces en los próximos seis meses.
Los tiempos son tiranos en televisión, y también en política; y con este cronograma, en agosto deberíamos acudir a elegir los candidatos de cada partido, es decir, las PASO, y en septiembre las generales de provincia. Esto de cara al elector, pero la rosca política mira los tiempos administrativos que imponen las normas, y ese reloj desconocido para los mortales dice que a fin de mayo las listas de candidatos tienen que estar listas. Cuarenta y cinco días donde todo pasa.
En Tres Arroyos el horizonte no es diáfano. Las distintas expresiones electorales que integran el mapa político local no han todavía tomado nota de la inmediatez que impone la cuestión, y andan tratando de reconstruirse, unirse, encontrar, todo en potencial, sin un plan concreto de cara al mes y medio que falta para mostrar las cartas.
El peronismo es sin dudas el partido que tiene la cuestión mejor resuelta. Con distintas expresiones dentro de su propio seno, como siempre ha sucedido, sabe que sostenerse en el poder requiere construir un cerco legislativo impenetrable, y entiende que si esto no pasa el camino a la renovación del mandato en 2027 ser hará cuesta arriba, porque ni la gestión ni los proyectos ni la buena gobernanza han caracterizado estos primeros dos años de la Garate, por lo que sin mayoría parlamentaria el horizonte se convertiría en cerrazón. Alejandro Barragán, presidente del PJ local y concejal lo resume en una frase: «Nos costó 28 años volver a ser gobierno en la ciudad y lo hicimos con la unidad y así continuaremos.». Y si bien todavía no tienen ningún nombre, dice que se reúnen periódicamente y saben donde apuntan, buscarán «compañeros» -que en en PJ es mas importante que cualquier otro atributo- «capacitados, gestión, trabajo, vocación de servicio y sensibilidad social es lo que nos diferencia del resto de las fuerzas políticas.» El objetivo lo resume claramente: «Vamos a defender por sobre todas las cosas la unidad y consolidar a nuestro gobernador Axel Kicillof y a nuestro intendente Pablo Garate.»
Las intenciones del PJ local deberán asimilarse al armado provincial, donde según trascendió Kuto Moreno no piensa en un «compañero» para integrar la lista seccional, sino en un «compañero del corazón», como Carlos Sánchez. El ex intendente vecinalista se siente a sus anchas en el espacio kicillofista, no confirmó su posible candidatura, pero no levantó un solo teléfono -o mandó whatsapp que también usa- para desmentir la noticia. Deja que crezca, y paralelamente empieza a mover fichas para asegurarse que el Movimiento Vecinal lo respaldará en su aventura provincial. Para eso ha comenzado a intentar juntar un grupo de gente que lo respalde en el armado de una lista de concejales dentro del MV. No le ha sido fácil congregar adeptos. Los ex funcionarios a los que llamó le atienden el teléfono, pero no van a las reuniones que convoca. Un puñado de allegados, empleados municipales del área de Obras Públicas, y familiares conforman su entornan, pero ya le ha dejado dicho a las autoridades partidarias que su intención en «armar algo». En tanto otro grupo de personas, han estado trabajando como un «think tank» o tanque de ideas desde hace varios meses, para llevar su propuesta de renovación al Movimiento Vecinal. Tienen un grupo capaz de armar una lista interesante, que simbolice renovación volviendo a los principios vecinalistas de reclutar «vecinos notables», pero con una premisa: sin Sanchez todo, con Sanchez nada. ¿Otra interna o nuevamente el ex intendente impondrá su visión que terminó con la derrota electoral luego de 28 años de gobierno? ¿Cómo decirle que no al patriarca y su prole? Por ahora el Movimiento Vecinal es pura pregunta.
Los cambientistas viven horas de desunión. Se turnan para ocupar el bloque porque prefieren no encontrarse, cada uno realiza su trabajo como puede sin ningún liderazgo ni objetivo común. Por fuera de quienes ocupan cargos se mueven grupúsculos que pretenden imponer nombres, formar listas, estar presentes. «Por ahora no nos hemos reunido» dice uno de sus principales concejales. Mientras a nivel nacional Cambiemos existe cada vez menos a nivel local parece continuar la misma lógica.
De Cambiemos a La Libertad Avanza no hay tanto trecho. La línea PRO de Santilli trabaja en la sexta sección con el denominado «Grupo Sur», grupo de referentes de todos los partidos que integran la sexta, que para Tres Arroyo tiene a Carlos Avila como representante. Avila hoy le preocupa mas el armado seccional y la posibilidad de ocupar un lugar en la lista de diputados que la movida local. El acercamiento de esta línea con LLA es complejo, pero se tantean. Mucho mas afín es el armado de Patricia Bullrich, que en la práctica es libertaria, y que tiene en Tres Arroyos como referente, al parecer, a Alejandro Finochio, ex funcionario vecinalista. Finochio dice que están «buscando local, y empezando a explorar las posibles alianzas». Otro espacio de centro derecho que muestra las garras.
Repasando el panorama, será una elección de mitades, no de tercios. Nuevamente la antigua y constante antinomia nacional que ha dado vida -y muerte- a tantas generaciones desde el ´45 para acá: peronismo-antiperonismo. Dice Mario Riorda, quizá el mas lúcido polítogo nacional del momento, que la división entre peronismo y antiperonismo es «pre-política», tiene que ver con tu ADN, tu historia, tu familia, antes de elegir a quien vota, mas o menos conscientes, determinamos en que grupo estamos, y luego votamos, mas a la izquierda o mas a la derecha de cada espacio, pero la división la hace el peronismo. En Tres Arroyos pasará esto. El espacio hoy oficialista tiene muy claro que debe conservar sus votos para salir airoso, lo dice y lo hace. Toda la «centro-derecha», por la necesidad de ponerle un nombre, dividirá sus votos en varias canastas. La cuenta se hace sola.





