Por Matías López.
Desde la ciudad de Tønsberg, en la región de Vestfold, Noruega, Araceli Menna vive un presente soñado. La pastelera chavense, reconocida por su talento y creatividad, continúa expandiendo su huella en el mundo de la panadería artesanal, esta vez en tierras escandinavas. Su historia, tejida entre hornos, recetas y esfuerzo, tiene como punto de inflexión el 2022, cuando fue distinguida como la ganadora del Concurso Nacional de Medialuna Artesanal en Argentina.




Ese reconocimiento no solo la posicionó entre las mejores del país, sino que también abrió puertas impensadas. En diálogo con 7500, Araceli recuerda cómo fue convocada desde Noruega tras darse a conocer con sus recetas: “En 2024 me encontraba de viaje en Mallorca, España y en ese momento me contacto con unas argentinas que estaban en Holanda y voy a visitarlas por unos días, justamente esas chicas tenían panaderías. Estas chicas me pasan el contacto del dueño de la panadería de Noruega donde estoy trabajando, le paso el currículum y a los pocos días me instalo en donde me encuentro actualmente.”
En su llegada a Noruega y en el lugar donde se encuentra, nos cuenta como fue su adaptación a un país totalmente distinto y como fueron recibida sus recetas: «El idioma fue quizás un poco más complicado al principio pero no un impedimento a la hora de hacer mi trabajo. Obviamente que es lindo aprenderlo para tener una idea clara de todo lo que se habla. En cuanto a mis recetas se recibieron muy bien, tenía que adaptarlas a la materia prima de Noruega ya que es distinta a la de Argentina, la grasa que entra es diferente. Es un país totalmente distinto a los que son los países nórdicos a lo que uno está acostumbrado a vivir pero me adapte rápido a este estilo de vida y me gusta. Hay mucha naturaleza que rodea toda la ciudad. Son personas amables los noruegos como también fríos, depende la situación donde lo encuentres.”




En 2022, llego un gran éxito para Araceli. Fue ganadora del primer Concurso Nacional de Medialuna Artesanal de Grasa, que se realizó en el predio Costa Salguero, en ciudad de Buenos Aires. “Ganar ese campeonato fue un momento muy especial y significativo para mí. Más allá del reconocimiento, me ayudó a confiar más en mi trabajo y en el camino que elegí como profesional. Me abrió muchas puertas, pero sobre todo me abrió la cabeza: me impulsó a seguir formándome, a animarme a nuevos desafíos y a tomarme en serio lo que hago, desde un lugar de pasión y compromiso. Creo que el trofeo y el diploma son símbolos importantes, pero lo más valioso es el recorrido que uno elige después: seguir aprendiendo, perfeccionándose y creciendo, tanto personal como profesionalmente, para darle un impacto real y sostenible a ese logro.»


La joven pastelera cuenta sus inicios y el amor por esta profesión: “Siempre estuve con las manos en las masas, pero hice el click, que me gustaría vivir con eso, es cuando entre a trabajar en Panaderia Artesanal (Gonzales Chaves) a los 17 años. Comencé con atención al cliente y con el correr de los años empecé a trabajar con la elaboración, luego por cuenta propia realicé la carrera de pastelería profesional de manera virtual. Las medialunas eran una receta que le llevaba tiempo y perfección para poder realizarla.”





Su lugar de origen es Gonzales Chaves, lugar donde se formo y pudo trabajar. En referencia a eso le preguntamos que es lo que mas extraña de su lugar natal: “Todo. Siempre me gusto vivir en Chaves, esto de irme lo tomé como una experiencia para seguir creciendo pero Chaves es un lugar que me encanta vivir, además que en la panadería nunca tuve techo siempre tuve la posibilidad de aprender cosas nuevas y la libertad de crecer.”






