Por Javier E. Kristensen
Me levanté como cualquier mañana para ir al colegio. La imagen era la misma, mamá preparaba la leche y las tostadas, papá leía el diario sentado en la mesa del comedor mientras la luz de la mañana fresca de otoño entraba por la ventana que daba al patio. La imagen era la misma, pero el ambiente era otro. En mi casa, como en la mayoría de las casas de los años 80, la radio se prendía temprano, y quedaba sonando todo el día. Tiempos donde el cable era para enchufar algo, no sinónimo de tele. Desde la «Carina» que se acomodaba mi viejo al lado del diario el sonido no era el de cada mañana. Se hablaba de «desembarco», de «tropas movilizadas», del «Comando en Jefe». Mi fascinación por las noticias viene de esos tiempos, y percibí que algo raro pasaba. Todo en el camino entre mi pieza y el comedor. Quince metros de pasillo, dos puertas, un sonido distinto, y cuando veo a mi viejos, algunos de ellos, no puedo acordarme cual, dijo «hay guerra en Malvinas».

Ni ellos sabían, ni los 25 millones de argentinos famosos desde el himno del mundial que habíamos ganado cinco años antes («25 millones de argentinos, jugaremos el Mundial»), sabían bien que pasaba. Es que hoy, 43 años después, la inmensa mayoría de argentinos tampoco sabemos bien que pasó. ¿Por qué pasó? ¿Cómo pasó? Fueron días de emociones, justamente como cuando se juega un Mundial. Se hablaba de la guerra en la calle, en la casa, en la escuela, sin redes sociales que inventen mundos, todo era tangible, crudo, tan real que no podía dimensionarse lo que estaba ocurriendo. La Plaza de Mayo, una vez mas testigo de la historia, se llenó de gente festejando «la recuperación», «Estamos ganando» titulaba Gente.

Me acuerdo de las noches con frazadas en las ventanas, «es para que los aviones no vean las ciudades» nos contaban con orgullo nuestros viejos; y mas de una noche a la hora en que durante la vida de todos los días ya estábamos metiéndonos a la cama, salíamos para la estación de trenes, porque pasaba para el sur los vagones con soldados. Ellos estaban felices, se reían mientras sacaban las manos por la ventanilla para agarrar los chocolates que les llevábamos. Inconsciente colectivo de un pueblo engañado por sus jerarcas, por la información oficial, por su ingenuidad.
Los días fueron pasando, las semanas, los meses, y 74 días después, otra mañana que me levanté rumbeando para el comedor me enteré que habíamos perdido la guerra. Ahí empezamos todos a entender, y hace 43 años que seguimos intentándolo. Entender que 649 argentinos dejaron su vida por una aventura desquiciada, entender que sus vidas fueron el costo que no debimos pagar para volver a vivir en democracia, entender que la democracia no era la solución a todos nuestros males, sino el mejor de los sistemas para intentar vivir en paz, cosa que no logramos aún hoy, merced a otras batallas, hoy sin sangre, pero que también provocan generaciones perdidas.
Malvinas será siempre una herida abierta en la memoria argentina. Gracias a Malvinas, si es que puede agradecerse algo de una guerra, tenemos héroes contemporáneos. Cada soldado que pisó las islas es un héroe de la patria. Hablo de soldados, no de generales. Todavía estamos a tiempo de rescatar de la tragedia la sensación maravillosa de sentirnos juntos luchando por algo. Que Malvinas nos inspire para soñar con construir un país unido.
POR SIEMPRE SERÁN HEROES (Andres Ciro Martinez)
Puede mas indiferencia de tu gente
que la bala más voraz del enemigo
me pregunto que pasaba por la mente
del infame que te estaqueaba en el frío.
… Te sacaron de lo hondo de la selva
o de algún potrero ingenuo y olvidado
te sacaron de tu casa y sin abrigo
te largaron en el viento sur helado.
… Te entregaron armas que no conocías
que con suerte cada tanto funcionaban
en un hoyo que cavaste repetías
las canciones que creías olvidadas.
… No sabías que era sentirte tan lejano
ni que el hambre se comiera tus entrañas
solo estaba la mirada de un hermano
con la misma incertidumbre en la mirada.
… Y por siempre serán héroes, por siempre serán héroes
por siempre nuestros héroes de Malvinas.
Y por siempre serán héroes, por siempre serán héroes
por siempre nuestros héroes de Malvinas.
… De Corrientes, Buenos Aires y del Chaco
desde Córdoba, Mendoza, de La Pampa
desde todas las provincias argentinas
los llevaron para hacer una patriada.
… Y coraje fue lo que ellos demostraron
frente a uno, dos, tres, cuatro enemigos
los ingleses que venían preparados
frío, hambre y a los jefes argentinos.
… La basura indefinible de esa escoria,
que soñó con perpetuarse en la Rosada
debería haber sido inmediatamente, por sus pares
de la gran Plaza de Mayo fusilada.
… Por siempre serán héroes, por siempre serán héroes
por siempre nuestros héroes de Malvinas.
Y por siempre serán héroes, por siempre serán héroes
por siempre nuestros héroes de Malvinas.
… Puede más la indiferencia de tu gente
que la bala más voraz del enemigo,
hubo menos Héroes muertos en el frente
que en el campo de batalla del olvido.
… Y allá quedaran eternos centinelas
sin relevo esperando que algún día
sin que corra sangre vuelva la celeste y blanca
a flamear sobre esas tierras argentinas.
… Por siempre serán Héroes, por siempre serán Héroes
por siempre nuestros Héroes de Malvinas
y por siempre serán Héroes, por siempre serán Héroes
por siempre nuestros Héroes de Malvinas.
… Por siempre serán Héroes, por siempre serán Héroes,
y por siempre serán Héroes, por siempre serán Héroes.
Por siempre nuestros Héroes de Malvinas.





