Por Javier E. Kristensen
La legitimidad y la legalidad, aunque suenen parecidas, su significación es absolutamente diferente. La legalidad refiere al plano de la juridicidad, algo es legal cuando cumple con la norma, con la ley. Sin embargo son incontables los ejemplos de reglas legales que no son legítimas, porque la legitimidad encuentra su significado en la aceptación social, o mas específicamente aún, en la justificación moral. Hay conductas legales y legítimas en determinadas comunidades que serían imposible darles legitimidad en otras. Pensemos en las leyes islámicas que en determinados países castigan con lapidación o apedreamiento determinadas conductas. Son legales y legítimas para esas comunidades, y podrían ser legales en cualquier país del mundo donde lo apruebe el parlamento, pero en casi ninguno serían legítimas, porque repelen la aceptación media de cualquier ser humano occidental.
Lejos estamos en Tres Arroyos de semejantes castigos, pero quizá la intro sirvió para invitar a pensar en determinadas conductas políticas que han sido esta semana fustigadas por «inapropiadas» y defendidas por no ser ilegales. Para muestra bastan, en este caso, dos botones. El concejo trató la renovación por 30 años del contrato de concesión de distribución eléctrica de CELTA. Un tema que pasó casi inadvertido, no por casualidad, sino por causalidad. Ingresado a último momento, sin tratamiento ni estudio, todo a medida de un gobierno que escapa constantemente a las explicaciones, justamente la clave de toda gestión pública que requiera consensos. El concejal de La Libertad Avanza, Gustavo Moller, fue el único que votó en contra. Quizá confundió el fondo con la forma, pero fue la voz de una verdad incontestable, uno de los tres o cuatro funcionarios mas importantes de la Cooperativa Eléctrica de Tres Arroyos es a la vez concejal, y sin siquiera abstenerse -acción mínima que debería haber realizado tan siquiera por respeto a la comunidad-, votaba concediendo a CELTA una prórroga del contrato. La Presidente del cuerpo realizó una explicación de urgencia con un lacónico «la cuestión ya fue consultada y está resuelta». Obviemos la falta de prueba que refrenda lo dicho por la Presidenta y demos la derecha a tal argumento. Así la mano levantada del concejal fue un voto válido, pero absolutamente ilegítimo. Una sociedad sana democráticamente coincidiría sin demasiada discusión, que donde se como no se vota -sustituyendo el refrán que realmente correspondería-. Un subterfugio argumental utiliza el concejal para calmar su conciencia: «yo no soy directivo de CELTA, figuro como empleado». «Figuro» es un término que huele a trampa.
Siguiendo la misma lógica, otro «concejal-compañero» ahora en ejercicio de la intendencia tiene intereses absolutamente contrapuestos con su función. Su esposa es concesionario -desde 2021, es cierto- de un parador turístico en Balneario Orense. Expresamente prohibido por Ley Orgánica compartir las funciones de concejal -o familiar directo de concejal- y concesionario de un municipio. Absolutamente lógico. Su empresa de imagen y sonido, durante la última Fiesta del Trigo, realizó para el Municipio la transmisión por YouTube, sus empleados y familiares llevaron adelante la tarea. Quizá fue ad honorem, lo que igualmente sería reprochable, porque impide a otro par una fuente de trabajo. Por un par de semanas tenemos un intendente legal, pero ilegítimo. Para el peronismo el poder es absoluto, no acepta límites ni contrapesas «menores» como las leyes que regulan su funcionamiento.
El Concejo no es propicio para el oficialismo, y el Jefe lo sabe. Cada sesión se alzan voces mas críticas, y el oficialismo no encuentra soldados que defiendan sus posiciones. Entonces optó por lo que optan los que gobiernan imponiendo, que no se difundan las sesiones a través de ningún medio de comunicación. Para esto no puede sacar una ordenanza, sería ilegítima, pero si puede convenir buenamente con los medios principales de Tres Arroyos que le eviten la molestia de enviar periodistas a las sesiones. Lo que no se escribe ni se escucha existe menos. El autoritarismo siempre si vale de los medios para cumplir sus objetivos.





