Por Javier Kristensen.
El feriado de Carnaval ha obligado que marzo empiece recién el 5, por lo menos para la política, que oficialmente cerró sus persianas el viernes y las volverá a abrir el próximo miércoles, cuando el Rey Momo ya ha haya sido quemado.
La minisemana que tenemos por delante congrega en pocos días eventos importantes en la vida política y social, la apertura de sesiones del Concejo y la Fiesta del Trigo. Ni mas ni menos.
PALABRAS QUE CONSTRUYAN REALIDADES.
A las 12 del miércoles el Concejo Deliberante, el Honorable Concejo Deliberante, tendrá su Sesión Inaugural, al igual que todas las legislaturas locales, provinciales y nacional la tienen o la han tenido en estos días. No hay en el ciudadano común una expectativa latente por la llamada Sesión Inaugural, porque la vida de cada tresarroyense no pasa por el recinto del Concejo. Lamentablemente cada vez pasa mas lejos. Sin embargo, el acto institucional tiene un significado profundo que hay que saber leer e interpretar y para eso estamos los analistas políticos, los periodistas y los medios. Para escuchar, difundir, interpretar y contarle a los tresarroyenses que pasó y que nos parece que pasará, porque la ocasión impone una especie de presentación de cada bloque partidario de su programa anual de acción, y se cierracon el discurso del Intendente que siempre se orienta en la misma línea de contar a la gente que tiene en mente para el año que se inicia.
En cada discurso pronunciado generalmente por los presidentes de bloques, hay parte de acción y parte de comunicación. Parte de realidades y parte de intenciones. Parte de verdades y parte de ilusiones. Pero en definitiva muestran la impronta de cada fuerza política, permite vislumbrar si hay en su seno un trabajo serio y contundente tendiente a proponer mejoras y acciones proactivas para el distrito, o si la intención es solo votar lo que el Ejecutivo mande u oponerse a lo que el Ejecutivo proponga. Los discursos de apertura son importantes, o por lo menos deberían serlo, para saber con los bueyes que aramos, para depositar en ellos nuestra confianza o mirarlos de soslayo en caso que no nos convenzan.
La frutilla del postre la coloca siempre el Intendente, al abrir las sesiones con un discurso donde debería contarnos cuales son sus proyectos y como va a intentar concretarlos. Gobernar es dar esperanza a los gobernados, y esa esperanza no se construye solo de palabras, necesita un programa de gobierno que identifique problemáticas, plantee soluciones y proyecte acciones para lograrlas. Si las palabras del intendente permiten configurar un plan de acción estamos ante una buena posibilidad. Si se queda en miradas al pasado, frases vacías y deseos aspiracionales, tenemos un problema. Comunicar lo que se pretende hacer es el primer paso hacia lograrlo.
QUE EMPIECE LA FIESTA.
El mismo miércoles, pero por la tarde, será la apertura oficial de la 56 edición de la Fiesta Provincial del Trigo. Aquí no son las palabras lo mas importante, sino el corte de cinta del encuentro popular mas importante que tiene nuestra región. Este gobierno nos ha acostumbrado a que la vida es un festival. Cada fin de semana proyecta y organiza alguna actividad comunitaria en torno a festivales, fiestas, encuentros, etc.. Pero esto es otra cosa. Por algo lleva 56 años de historia. La Fiesta del Trigo es el comienzo pagano del calendario tresarroyense, y cada uno la juzga como quiere: por el precio del choripán, por los espectáculos, por la cantidad de tractores, por los puestos de ropa, o por lo que se le antoje.
La actual gestión ya tuvo su fiesta el año pasado, pero todo era muy reciente y venía con el envión vecinalista de 28 años de organización, donde Carlos Sánchez fue protagonista primero como miembro y Presidente de la Comisión Organizadora, y luego como Intendente. Esta edición llega con una impronta de renovación y con un espíritu mas moderno y actualizado que el que le imponía el vecinalismo. Sánchez disfrutaba de las reuniones de Comisión, donde finalmente eran todos empleados municipales, reclutados a la fuerza para ayudar en la organización y reunidos desde noviembre a marzo en la «Secretaría», un espacio sin demasiadas comodidades y bastante calor. Finalmente los que decidían los shows, reinas si o reinas no, pormenores del desfile y todo lo importante eran dos o tres, con el Intendente a la cabeza, pero en la foto tenían que estar todos. Garate le ha dado otra impronta a la organización, mas dinámica, con una imagen mas aggiornada a los tiempos que corren, lo que ha generado un espíritu mas festivo, valga la redundancia.
De todos modos, lo que la Fiesta del Trigo nunca logra aclarar lo suficiente son sus números. Nadie sabe cuanto cuestan los espectáculos y quien los paga, los balances definitivos nunca pudieron ser claramente expuestos en la gestión vecinalista y tampoco lo fueron en la anterior edición. En mas, la informalidad de alquiler de espacios es alarmante, y será imposible tener un certero control de los números. Es decir, la gente pide fiesta y fiesta se le da. Algunos piden transparencia y suena como un grito en la oscuridad, un grito que se pierde en uno mas de los tantos agujeros negros que se advierten en el cosmos de la actual gestión de gobierno. Ojalá nos equivoquemos.





