Los 20 años de la creación de CRESTA fue un acto que reunió a aquellos que debían estar. Organizado por el Municipio, si bien careció del protocolo adecuado que podría haber tenido este tipo de evento como la entrega de un diploma recordatorio, un pequeño ágape al finalizar menos nutritivo que simbólico para poder compartir en espacio de intercambio, y otros detalles que no son de costumbre en esta administración que carece de un área de protocolo y ceremonial, eso no fue lo central. Lo importante es que Garate tuvo el buen gesto de convocar al acto y de invitar a subir al escenario a Estela Gil de Gimenez, referente de aquella Comisión de Apoyo que tanto trabajó por la concreción de CRESTA, y de invitar también y como orador al ex intendente Sánchez, quien fue el impulsor principal del proyecto, y junto a un trabajo ejemplar de colaboración e interacción con instituciones, referentes educativos y políticos, llevó adelante este «sueño» como lo calificó Pablo Garate en su discurso, que hoy no está terminado, sino que está activo. Y eso es muy importante.

Estela Gil de Gimenez, a sus 86 años espléndidamente llevados, hizo un lúcido recorrido por la historia que debió escribirse para concretar CRESTA, el Intendente Garate cerró el acto destacando aquellos inicios y valorizando el último hito que ha sido la compra del edificio donde funciona CRESTA a Telefónica, agradeciendo también a los que hicieron posible lo que el denominó «un sueño» repasando todos los nombres que pasaron por la Dirección del Centro de Estudios, reconocimiento merecido a quienes parte de su vida profesional en beneficio de los estudios superiores de Tres Arroyos.

El tercer disertante, al medio entre los dos anteriores, fue Carlos Sánchez. Ex intendente de Tres Arroyos, distrito al que gobernó durante 20 años, que se había mantenido en el ostracismo público desde el cambio de autoridades de diciembre de 2023 y reapareció hace unos días en la visita de Kicillof al distrito y ahora en CRESTA, por invitación del actual intendente, al cual agradeció especialmente el gesto. Sánchez sacó a relucir sus dotes de contador de historias, lo que hoy en oratoria se llama «tell a story» o castellanizado, el arte de contar historias en medio de una charla que permita a la audiencia conectar con el mensaje, atrapar su atención. Carlos Sánchez siempre fue un gran conversador, y con el paso de sus años políticos se fue convirtiendo en un buen orador. Ayer, en pocos minutos, concentró la atención de un auditorio que escuchó ensimismado la historia de CRESTA en boca de su principal mentor. Desde aquella reunión de mas de cuatro horas en la Cámara Económica, una tarde tórrida de febrero de 2004, hasta el día de ayer, cuando el Centro Regional de Estudios Superiores de Tres Arroyos cumplió sus primeros 20 años.

No se asiste habitualmente a estos momentos de la historia local, donde se conjuga el pasado y el presente, los políticos de ayer y de hoy sin importar las banderías, y se celebra una política de estado pensada y ejecutada a largo plazo. En eso está la diferencia entre los gobernantes y los estadistas. Los primeros piensan el día a día, los otros tienen la mirada larga, mas allá de lo urgente, puesta en lo importante. Garate tuvo un buen gesto, y Sánchez no lo desaprovechó. ¿Hasta donde llegaré? cantaba Ceratti.
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