Desde las redes sociales del Municipio se difundió la entrega realizada por el Intendente Pablo Garate y su hermano Martin, Secretario de Desarrollo Social, de una garrafa ecológica a una familia del barrio Santa Teresita. El artefacto cobraba singularidad por haber sido realizado por los alumnos de la Escuela Técnica, un lindo logro académico.
En la imagen se puede observa el interior de la vivienda de la familia beneficiada con la ayuda que brinda el Municipio. Una vivienda precaria, sin cielorraso, con la conexión eléctrica a la vista, y con deficiencias ostensibles para la seguridad de ese grupo familiar.
Esa familia son cientos de familias. Una son todas y cada una de los tresarroyenses que no encuentran satisfechas sus necesidad básicas habitacionales, o que lidian cada día con calles en mal estado, y no hablamos de los baches en el asfalto, pensamos en calles de tierra, sin cordón cuneta, que se llenan de agua cada vez llueve. Claro que el problema es integral, complejo, o si queremos ponerle un nombre adaptado a la comunicación política «macro». Lo que esa imagen nos debería interpelar no es sólo en que hay cientos de vecinos que viven mal, sino que a algunos se los utiliza con fines propagandísticos. ¿Era necesaria esa imagen? ¿Era necesaria una estufa llegando a diciembre? ¿O quizá es necesario concentrar el esfuerzo en administrar adecuadamente el estado, con cuadros capaces de hacerlo y con personas aptas para los cargos, en vez de buscar un like sin medir las consecuencias?






