De pronto un feriado te levantás, mirás el cielo, lo ves límpido y con sol de primavera. Por las dudas revisás el pronóstico del celular, y ves que el día va a estar así, simplemente lindo. ¿Y si vamos a Claro? Pensás, le decís a tu pareja, los invitás a tus hijos, y pasas en poco mas de media hora de la cocina de tu casa a la arena y el mar.
Hay días, como el de hoy, que la decisión vale la pena. Claromecó regaló un lunes feriado maravilloso, con una temperatura agradable, una brisa suave del sudeste y un sol ideal para empezar a tomar color mirando de reojo el verano que se nos vienes.
A partir del mediodía mucha gente empezó a llegar a la Villa, mate, playa, nada podía fallar. Esta es una de las maravillas de vivir en esta zona, en pocos minutos te transportás a un lugar donde muchos deben viajar horas para llegar. El día fue una maravilla, en un rato podés ver las lanchas pesqueras terminando la jornada y descargando los meros, los salmones o las chernias que supieron conseguir en una larga jornada de trabajo; o los guardavidas ayudando a unos chicos que se metieron en la boca del canal, o la nueva fisonomía que da el avance de la obra del viejo «Esqueleto» que ahora ya parece un edificio, o simplemente ver el mar, el murmullo que genera el viento sur, y tocar la arena, sabiendo que en un ratito volvés a estar en tu casa, con una hermosa historia para contar mañana.





