Kamala Harris -Partido Demócrata- y Donald Trump -Partido Republicano- se miden hoy en las urnas, y en el mundo observa con atención el rumbo que tomará una sus principales potencias. Trump va por su segundo mandato, identificado con el proteccionismo, el ideario liberal extremo, y un cierto «brutalismo» comunicacional e institucional. Los estadounidenses ven en el la posibilidad de volver a liderar el mundo sin competidores, de volver a ser la potencia hegemónica que supieron ser en los años 80 y 90. Harris simboliza el centro y la mesura. Actual vicepresidenta reemplazó al presidente Biden en la carrera electoral ante sus notables dolencias cognitivas propias de su avanzada edad. Simboliza la política mesurada y consensuada, que permita a USA liderar sin necesidad de imponer en forma tan directa como lo proponen los republicanos, pero no simboliza nada por si misma, sino que la elección se simplifica en votar a favor o en contra de Donald Trump.
En estas elecciones no gana el que mas voto tiene, sino el que mas electores consigue. La elección es «indirecta», cada Estado de la Unión aporta una determinada cantidad de electores para el Colegio Electoral, que se consiguen proporcionalmente a la cantidad de votos obtenidos. Posteriormente, el Colegio Electoral reunido en unos días, proclama al Presidente, y en caso de empate define el Congreso. Se necesitan 270 electores para presidir el país mas poderoso del mundo, y hay estados clave por su cantidad de electores, como Pensilvania (19 electores), Georgia (16), Carolina del Norte (16), Michigan (15), Arizona (11), Wisconsin (10) y Nevada (6).
Las encuestas nunca se mostraron tan parejas en la historia de la estadística moderna, pero se habla del fenómeno «voto vergonzante», los encuestados no dicen que votarán a Trump por verguenza.
A partir de la noche de hoy comenzarán a aparecer resultados, pero depende de cada estado el cierre de los comicios, por lo que por lo menos habrá que esperar hasta mañana para saber quien gobierna al Gigante.





