La cronología de los últimos sucesos de la vida peronista explican, con absoluto detalle y precisión, la crisis interna que vive la fuerza política. Kicillof pidió la unidad, Quintela evitó sellar un acuerdo con CFK en el PJ Nacional, la ex mandataria presentó su lista para competir por la presidencia del partido y acusó de traidor al gobernador bonaerense. Punteo acotado de tres días donde hubo una guerra sin trincheras. No se midieron las consecuencias de las palabras y los gestos. No fueron horas para los grises.
El acto de Axel de Berisso teniendo como telón el 17 de octubre parece haber molestado a la ex presidenta, aún cuando el gobernador allí dijo que los mejores días siempre fueron con Cristina». Sin embargo el viernes por la mañana, en un acto en SMATA (todo bien peronista), Cristina Kirchner dijo textualmente: «Los Poncio Pilatos y los Judas en el Peronismo no van mas» y agregó “El que tiene que hablar con Quintela es Axel, que es el que lo apoya. Son sus ministros los que están buscando avales para él”.
Ni los propios protagonistas sospechan las consecuencias de esta implosión. Pero el peronismo sabe mucho de peleas y reconciliaciones. No los une el amor…sino el espanto sigue diciendo Jorge Luis.





