El sábado, tras la derrota de Rosario Central frente a San Lorenzo, Andrés “Pillín” Bracamonte, líder de la barra del equipo, y su segundo, Daniel “Rana” Attardo, fueron asesinados a balazos.
«Pillín» Bracamonte fue el líder por casi 30 años donde asumió en un tiempo caótico en la barra brava de Rosario Central, que siempre fue un lugar muy codiciado por el poder, las influencias y el «manejo de gente» que otorga.
Los resultados de las autopsias de los barras se dieron a conocer en las últimas horas y se reveló que cada uno recibió cinco disparos a muy corta distancia.
Quién era Andrés «Pillín» Bracamonte, jefe de la barra de Rosario Central
Todo comenzó a finales de los años 90 y principios de los 2000. Fue cuando estalló una disputa interna por el liderazgo de la barra entre dos facciones: «los Pilines», liderados por Bracamonte y los «Chaperos» encabezados por Juan Bustos.
Los «Pillines» lograron imponerse y a partir de allí, Andrés Bracamonte tejió una red de conexiones con policías, abogados, personas de la Justicia y la política, dirigentes, técnicos y jugadores. Muchos hinchas valoraban que había logrado “ordenar” una tribuna que antes estaba sumida en inseguridad y violencia debido a las luchas internas entre facciones.
En 2006, Bracamonte fue emboscado nuevamente por desconocidos, esta vez frente a su entonces residencia en el norte de Rosario. En ese ataque recibió cuatro disparos: uno que le atravesó el abdomen, otro en cada pierna y uno más en el tobillo.
En junio de 2010, Bracamonte fue uno de los diez barras argentinos a los que se les negó el ingreso a Sudáfrica para alentar a la Selección en el Mundial. Más recientemente, en diciembre de 2023, estuvo detenido durante una semana en una causa de asociación ilícita vinculada a un dirigente de la UOCRA local, pero recuperó la libertad antes de Navidad. Hasta su fallecimiento, tenía una causa abierta por extorsión.
En los últimos años, el poder de Bracamonte empezó a ser cuestionado y también disputado en el Gigante de Arroyito. A lo largo del tiempo, «Pillín» fue perdiendo a sus históricos laderos y otros grupos que querían tomar el poder en la popular canalla le fueron marcando la cancha.





