En tiempos donde el comercio atraviesa cambios constantes, historias como la de José Luis Bologna invitan a mirar hacia las raíces. Con 72 años y más de cinco décadas de trayectoria, el dueño del “Mercadito José Luis” es uno de esos nombres que forman parte del ADN comercial de Gonzales Chaves.
En una entrevista brindada a la Liga de Comercio e Industria, Bologna repasó sus inicios, marcados por el trabajo desde muy joven. “Mis inicios fueron en una fiambrería, haciendo mandados y reponiendo mercadería. A los 15 años ya estaba a cargo de un almacén, y a los 17 abrí mi propio mercadito en un salón de mi abuelo”, recordó.
A lo largo de los años, Bologna fue adaptándose a distintas etapas. Cambios de local, nuevas sociedades familiares y la evolución propia del rubro marcaron su camino. “Eran otras épocas, con otra dinámica. Los viajantes llegaban seguido y la publicidad se hacía con autos y parlantes. Había un contacto muy directo con la gente”, recuerda.
Pero no todo fue sencillo. En su relato también aparecen momentos duros, como una enfermedad que lo obligó a frenar durante un tiempo. Sin embargo, fiel a su estilo, volvió a empezar. Hoy sigue al frente de un local más pequeño, pero con la misma esencia de siempre: cercanía, trato personalizado y una fuerte conexión con sus clientes.

“Somos como una familia. Eso nunca cambió”, resume. Y lo ejemplifica con una anécdota que lo marcó: la visita de unos chicos que lo llamaban “el señor bueno”. “Son cosas que te llenan. Es lo que uno siembra durante tantos años”, dice.
En cuanto a la actualidad del comercio, su mirada es realista. Señala que el consumo cambió, que hoy las exigencias son mayores y que el contexto económico golpea fuerte, especialmente a los negocios de barrio. “Se nota en las ventas, sobre todo en los primeros meses del año. Los costos suben y a la gente cada vez le alcanza menos”, analiza.
En ese sentido, valoró positivamente el acuerdo impulsado por la Liga de Comercio para el cierre dominical de supermercados. “Ayuda al negocio chico. El domingo la gente recurre al mercado de barrio para resolver lo básico. Es una medida que hace sentir el trabajo de la Liga y fortalece al comercio local”, sostuvo.
A modo de mensaje final, deja una reflexión para quienes piensan en emprender: “No es un momento fácil, pero el deseo de progresar siempre está. Hay que saber que lleva tiempo, sacrificio y mucha constancia”
Una historia simple, pero profunda. De esas que no salen en grandes titulares, pero que sostienen, día a día, la vida comercial de nuestras ciudades.





