Por Javier Kristensen
Pendientes de la misión «Artemis», volvimos a hablar de órbitas, satélites y misiones. Cuando parecía que la carrera hacia el espacio que delineó los años 60 en medio de la Guerra Fría, ya era un tema de los libros de historia, Estados Unidos volvió a poner el centro de la charla pública en el espacio. Una vez mas -paréntesis a nuestro tema-, Donal Trump impone la agenda mediática del mundo, desde Venezuela a la guerra en Medio Oriente, desde la Cuba hasta el espacio.

También en estos pagos la agenda política es impuesta. Es impuesta por el aceitado aparato publicitario del gobierno municipal, que atropella con noticias, videos, posteos y demás decorados que muestran la mejor ciudad del mundo mientras que la realidad da cuenta de una distrito que en dos años perdió gran parte de los logros alcanzados durante las casi tres décadas de gestión vecinalista. Y falta mucho todavía.
La gestión Garate nunca encontró el rumbo. Accedió al municipio por una buena campaña, una conexión con sectores sociales que el Vecinalismo desatendió, y sobre todo, por la pésima gestión del recambio dirigencial que llevó adelante Carlos Sanchez, que nunca aceptó dar un paso al costado, y cuando lo hizo fue de la peor manera. Garate «se chocó» el Municipio es el dicho de la calle, y lo importante ahora es que también «lo chocó», contra todo y en todos los frentes.
Ante la falta de recursos económicos, la mala administración, y la imposibilidad de estructurar una gestión seria, el Ejecutivo ingresó en la «fase desesperación». Al basurero ya se lo considera «inmanejable», sobre las cavas especialmente realizadas para el depósito de residuos orgánicos, que demandaron una enorme inversión por parte de la anterior gestión, hoy están tirando escombros. El Hospital está desbordado, «relentizado» le llaman, esto es, atendiendo menos gente, con menos servicios, en malas condiciones hasta de higiene. Claromecó muestra la desidia, la falta de recursos y de gestión en cada calle varias veces mediante pozos y anegamientos constantes.
Una «perla» que sintetiza la desesperación. Un profesional vinculado con la compraventa de inmuebles se sorprendió esta semana cuando en su gestión para concretar la escritura de un inmuble le exigieron el pago de deuda prescripta -es decir, con mas de 5 años sin intimación-. Consultó con un concejal oficialista que maneja los hilos del Bloque de Unión por la Patria, «hay que recaudar» escuchó desde el otro lado de la línea. «Pero es ilegal…» atinó a decir el contribuyente. No hubo respuesta.
Un año pasaron los chicos del Colegio «Argentino Danés», tal como se conoce a la Escuela Secundaria Agraia 1, sin poder ir a clase, porque ni Provincia ni el Municipio pagaban el transporte. ¿Es nuevo este problema? No, es crónico, y siempre, durante la gestión del Movimiento Vecinal se encontró la solución para que los chicos no se queden sin clases. Garate no lo logró sino después de un año, y ahí montó su operativo mediático anunciando «gestión, soluciones, cercanía» y demás palabras vacías que repite sin contenido en cada una de sus declaraciones.
Lo grave es que tampoco vimos a la oposición, ni a los Concejales, poniendo el tema en la agenda pública. Esto se repite del mismo modo que se repite la farza comunicacional oficialista. 2027 está demasiado cerca para dejar hacer o callar ante el «no hacer». Cuando se tome verdadera conciencia del daño que esta gestión le ha inflingido a Tres Arroyos ya será demasiado tarde, y habrá pocos en condiciones de ponerse al hombre la reconstrucción, entonces, como en todo caos, seguirá gobernando el que quiere, no el que debe.





