Tras 448 días de cautiverio en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo llegó de madrugada a la Argentina en la madrugada de este lunes 2 de marzo de 2026, luego de ser liberado por las autoridades del país caribeño y trasladado en un vuelo gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Su regreso se produce en medio de gran expectativa pública y al término de un prolongado episodio diplomático que había tensado las relaciones entre ambos países.

Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, fue detenido el 8 de diciembre de 2024 al ingresar a Venezuela por un paso fronterizo desde Colombia con la intención de visitar a su esposa y a su hijo. El régimen venezolano de entonces —bajo el mando del presidente Nicolás Maduro— lo acusó de ingresar “irregularmente” al país y de supuestos vínculos con acciones desestabilizadoras, cargos que Buenos Aires repudió desde el inicio y calificó de arbitrarios. Permaneció internado en la prisión de El Rodeo I, conocida por albergar presos políticos y con informes de condiciones duras e incomunicación.
La familia y el Gobierno argentino siguieron el caso con preocupación desde el primer momento. La esposa de Gallo, María Alexandra Gómez, denunció la falta de información durante meses y calificó su situación como “desaparición forzada”. Organizaciones de derechos humanos y miembros de la comunidad internacional también habían alzado la voz contra su detención por violaciones de normas consulares y de derechos básicos.
¿Por qué la AFA y no el Estado?
La noticia de la liberación fue inicialmente difundida por la AFA —que emitió fotografías y un comunicado oficial desde el aeropuerto de Caracas—, señalando que su intervención se dio “a través de la Federación Venezolana de Fútbol” y agradeciendo la “sensibilidad” de la presidenta venezolana Delcy Rodríguez para facilitar el traslado humanitario. El organismo explicó que “el deporte también puede ser un puente” para operaciones de este tipo, una fórmula que, según sus voceros, permitió destrabar la situación y coordinar el avión que hoy arribó a Ezeiza con Gallo a bordo.
La participación de la AFA en el operativo fue leída por analistas y por distintos medios como una gestión que complementó —y en algunos pasajes expuso— las acciones diplomáticas oficiales: la Casa Rosada celebró la liberación y agradeció el apoyo de países aliados, pero fue la asociación deportiva la que informó en primera instancia y detalló el puente logístico y de contactos que posibilitó el traslado inmediato del gendarme.
El reencuentro y las primeras horas en Argentina
Gallo llegó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en la madrugada de este lunes. Según informaron fuentes oficiales y familiares, su esposa y su hijo lo aguardaban en la pista, marcando un reencuentro cargado de emoción tras más de un año sin contacto directo. El canciller Pablo Quirno estuvo presente, acompañado por otros funcionarios, para recibirlo y acompañar los saludos familiares. Tras descender del avión, Gallo fue abrazado por su esposa y su pequeño hijo Víctor, y agradeció las muestras de apoyo recibidas durante su detención.
El Gobierno nacional destacó que la situación se ha resuelto sin que medien cargos pendientes en Argentina y subrayó que seguirá trabajando para lograr la liberación de otros ciudadanos que permanecen detenidos por razones políticas en el exterior, incluyendo al abogado Germán Giuliani, cuyo caso sigue abierto.





