Fran Contreras obtuvo el viernes últimos la medalla de oro en las olimpíadas de química. El hecho trasciende lo académico, y se entiende cuando Francisco cuenta en primera persona el camino recorrido: La incertidumbre de no saber si se realizaba, una falla que lo dejaba fuera de la inscripción, la plegaria a Nuestra Señora de la Asunción, y una vivencia que lo marcará a fuego en el camino de la vida. El protagonista cuenta a 7500 , en primera persona, los permenores de un logro que tiene mucha historia, mucha fe y mucho futuro.
Hola, antes que nada, agradecerte por darme la oportunidad de contar mi experiencia. Espero que esto anime a más chicos a participar de esta increíble actividad. Gracias también por tu paciencia.
Sinceramente, no me acuerdo bien cuándo fue que me enteré de las OAQ. Creo que fue en tercer año, mirando unos videos en YouTube de shankys que contaban su experiencia en las IChO, ósea, las Olimpiadas Internacionales de Química, y cómo hicieron para llegar hasta ahí. Entonces averigüé si existía un programa parecido en la Argentina, y me encontré con las OAQ. Desde ese momento tuve ganas de participar y las primeras personas que se enteraron fueron mis viejos.
Así que, al otro año, le comenté a mi Prof. de Química, Juana Álvarez, que tenía ganas de participar. Enseguida, después de mostrarle los temas que tenía que preparar para mi nivel, se puso a explicarme lo que no sabía y me recomendó algunos libros para seguir aprendiendo. A partir de ahí, seguí estudiando por mi cuenta y cuando tenía alguna duda le preguntaba a la Prof. Juana. Pero ese año no pude participar porque se nos pasó la fecha de inscripción. La amargura era compartida entre mis amigos y mi familia.
A pesar de esto, en el verano entre cuarto y quinto me seguí preparando, con la esperanza que ese año iba a poder participar. Pero tampoco fue el caso. Honestamente no conozco los motivos, pero por lo visto no podía inscribirme. A este punto, las olimpiadas se habían convertido en una causa no solo compartida entre mi familia y amigos, sino también por el resto de mis compañeros e incluso muchos profesores. A fines de ese mismo año, le envié un correo a las OAQ para conocer cómo era la situación de las olimpiadas en la zona. Me respondió el Dr. Marcolongo (el químico, no el médico) de la UBA, que tuve la suerte de conocer en Villa Giardino. Me comentó que hablara con las autoridades de mi colegio y me motivó a que me anotara el próximo año.
Finalmente, llegó el 2024 y, ya empezado el colegio, no había noticias de que este año se hicieran las olimpíadas. Todos los días entraba en la página del programa para ver si había actualizaciones. Paso la primera mitad del año y nada. En las vacaciones de invierno, ya un poco resignado, pensaba que era imposible que pudiera participar. Un día de vacaciones que estaba aburrido entré en la página, y me encontré con que este año si se iban a celebrar las olimpiadas. Pero había un problema, la inscripción cerraba unos días después del regreso al colegio. Así que, después de volver al horario normal, le comenté a la Prof. Juana e inmediatamente comenzamos con la inscripción. Aparentemente todo iba bien, el 16 de agosto rendía el certamen colegial. Pero el 15 de agosto me comenta la Prof. Juana que había habido un problema con la inscripción. Igualmente, decidimos que iba a rendir el examen al otro día, sin importar si estaba inscripto o no. A la tarde, preocupado, le pedí a Nuestra Señora en el día de su Asunción, que me diera una mano. Le comenté que hacía rato que quería participar de esto y que esta era mi última oportunidad. Unas horas después, mi vieja me manda una captura de pantalla: estaba en la base de datos. La alegría fue compartida por todos mis amigos, mis compañeros y profesores. Así, en el Salón P. Magín Morera, rendí mi primer examen. Después de esta instancia seguí repasando los temas que ya tenía preparados desde el año pasado y empecé a estudiar los temas nuevos que entraban en la instancia zonal. Acá había otro problema: el examen era justo en medio de la semana de la primavera. Igualmente iba a rendirlo. Así, el martes a la nochecita volví desde Claromecó hasta Tres Arroyos, y a la mañana siguiente salimos con mi familia hasta Mar del Plata. Allá nos alojamos en la casa de Luciano, primo de mamá, que ni bien se enteró se puso a hacernos lugar para que pasáramos la noche. El jueves a la mañana fui hasta la Facultad de Ingeniería y rendí mi segundo examen. Mientras volvía a Claromecó ese mismo día, nos llegaron los resultados: había quedado como mejor examen de mi nivel de la zona. Una vez en Claromecó festejé con amigos con los que compartían mi alegría. Me llegaron también las felicitaciones de profesores y familiares. Claramente, este sueño ya me excedía a mí mismo.
En ese momento parecía que faltaba mucho para ir a Córdoba, pero enseguida me puse a estudiar los temas que entraban en la instancia nacional. No voy a negar que hubo momentos frustrantes, en los que sentía que no iba a llegar, que no entendía, pero valió la pena el esfuerzo. Las semanas pasaron volando y, días después de festejar mi cumpleaños 18, el 28 de octubre salí para Villa Giardino, cómo no, acompañado de mi familia. Lo que viví esta semana fue increíble. En el hotel en que me hospedaba se escuchaba química por todos lados. Ahí me encontré con el Prof. Gonzalo, coordinador zonal, que me había recibido en Mar del Plata y que me acompañó en toda la estadía. También pude hacerme amigo de varios chicos de Mar del Plata, con los que compartía habitación. El miércoles a la mañana rendí el tercer examen, el mejor que rendí en mi vida. Era desafiante pero también muy interesante. Algo común en esta instancia es presentar en el examen conceptos que no están en el temario del nivel, pero que tenés las herramientas para entenderlos. Entonces, a lo largo de las páginas, vas aprendiendo un tema o varios temas nuevos, y resolviendo ejercicios en base a eso. El mismo día por la tardecita, tuvimos una charla con la directora de la carrera de la Lic. en Cs. Químicas de la UBA, que nos explicó un poco sobre su investigación usando nanomateriales y técnicas espectroscópicas. Al otro día tuvimos otra charla, en la que se amplía y se explica en más profundidad el tema presentado en el examen. En nuestro caso, era la espectrofotometría. Yo estaba chocho, porque mi tema favorito de la química física es la espectroscopía, el estudio de la interacción entre la luz y la materia. Es loquísimo, porque la espectroscopia nos ayuda a conocer desde la composición de las estrellas y las atmósferas de exoplanetas hasta la concentración de un efluente industrial. La semana pasó volando y llegó el ansiado viernes. Hasta ese momento nadie sabía cómo le había ido. En la ceremonia de cierre, luego de explicarse los resultados de los exámenes nacionales por cada nivel y entregar los diplomas a los mejores exámenes zonales, llegó el momento de las premiaciones. Primero, los bronces, platas y oros de Nivel Inicial. A continuación, el Nivel 1 (el mío), Primero fueron nombrados los bronces, mi nombre no aparecía. Después los platas, tampoco. Mi pensamiento era «o me fue horrible o muy bien». Empiezan a comentar los oros, y antes de nombrar al participante con la mejor nota en el examen escucho «Francisco Contreras». Después de eso, la noticia voló. Me llegaron mensajes de amigos, familiares, profesores, conocidos de mis viejos (que después de una larga genealogía mi vieja me explicó quiénes eran). Lo había conseguido, y podía compartir esta alegría con muchos. Esa misma tarde, con mi familia visitamos la ciudad de Córdoba, Yo insistía con que no quería irme sin visitar la capital cordobesa. Llegamos y al primer lugar donde fuimos fue la Catedral. Entramos y, leyendo los carteles de la entrada, leo que el templo está dedicado a Nuestra Señora de la Asunción (¿coincidencia?).
Si Dios quiere, el año que viene arranco la Licenciatura en Química en la UNS, en Bahía Blanca. Tengo muchas ganas de entrar en el ambiente universitario, estudiar lo que me gusta. Sobre todo, tengo muchas ganas de los trabajos de laboratorio (que creo que es lo que más nos gusta a los que nos apasiona esta ciencia).





