Rodrigo Sebastian Palacios, aquel pibe de Bahía que Roberto Bottino trajo a Huracán porque lo había visto de chico y porque su papá, el «Gallego», había sido un crack del Globo, y que desde Tres Arroyos pasó a Banfield, y a Boca, y de allí a Europa para hacer una gran carrera con selección y Mundial incluido, no se olvida de su Huracán.
Ayer estuvo en el partido de básquet que el Globo jugó con Pueblo Nuevo por el Prederal, disfrutando del deporte que le apasiona, y que lo tiene como jugador de una liga inferior en Italia, donde vive ya retirado del fútbol profesional.
La Dirigencia del Globo estuvo a la altura, lo homenajeó regalándole una camiseta de basquet del club con el 10 en la espalda. A Rodrigo siempre gracias, por su humildad primero, y por llevar el nombre de Tres Arroyos a tantos rincones del mundo deportivo.






