El cierre del año laboral comienza a tomar forma en un calendario atravesado por feriados, asuetos y jornadas intermedias. Este viernes 26 de diciembre se presenta como un típico “viernes sándwich”, ubicado entre los feriados del 24 y 25 de diciembre y el fin de semana, con una actividad reducida en gran parte del país, especialmente en dependencias públicas y algunos sectores privados.

Tras ese paréntesis, la semana próxima se iniciará con lunes 29 y martes 30 como días plenamente hábiles, lo que marcará el comienzo efectivo de los últimos tres días laborables de 2025, considerando que el miércoles 31 será jornada de asueto administrativo y el jueves 1 de enero corresponde al feriado nacional por Año Nuevo.
De esta manera, el martes 30 se convertirá en la última jornada completa de atención administrativa, bancaria y comercial del año, un dato clave tanto para trámites pendientes como para operaciones financieras, vencimientos impositivos y gestiones de cierre contable. En muchos organismos, esos días concentran movimientos de última hora, pagos, presentaciones y resoluciones antes del receso de fin de año.
El esquema también impacta en la actividad escolar, judicial y municipal, donde ya rigen guardias mínimas o cronogramas especiales, y se proyecta una fuerte desaceleración del ritmo habitual. En el sector privado, si bien no existe obligación general de asueto, numerosas empresas adoptan modalidades reducidas o directamente adelantan el cierre anual.
Con este escenario, el calendario confirma que 2025 se despide con solo tres días hábiles efectivos, en un contexto donde gran parte de la agenda institucional y económica ya comienza a trasladarse a enero. Para muchos, el viernes 26 funciona como un puente informal hacia el final del año; para otros, es el anticipo de una cuenta regresiva que entra en su tramo definitivo.





