Durante la tarde del sábado, la Plaza San Martín de Tres Arroyos se convirtió en un escenario singular y lleno de historia automovilística, con la llegada de las clásicas baquets que formaron parte de la travesía que unió Bahía Blanca con nuestra ciudad.

El público local se acercó en gran número para admirar estos vehículos que evocan los primeros tiempos del automovilismo, en una muestra que combinó tradición, mecánica artesanal y camaradería. La exposición permitió el contacto directo entre los vecinos y los pilotos, quienes compartieron anécdotas y detalles de sus máquinas, antes de continuar con las actividades programadas.

La jornada, organizada en el marco de una travesía recreativa, contempló un recorrido de unos 215 kilómetros por caminos rurales, atravesando Monte Hermoso, Estación Faro, Oriente y Copetonas, hasta llegar a Tres Arroyos. Por la noche, los equipos participantes, junto a sus familias y asistentes, compartieron una cena de camaradería.
El regreso hacia Bahía Blanca se concretará este domingo, tomando la ruta inversa por Cascallares, Guisasola, Coronel Dorrego y Las Oscuras, completando así el circuito que celebra el espíritu del automovilismo clásico y de aventura.

Tres Arroyos tuvo una destacada participación con cuatro equipos locales: Javier y Mari Langenheim; Braian Rodríguez y Jorge Popp; Luis del Canto y Pablo Georgetti; y Francisco de la Cal junto a Laura Duguine y Mónica Napoli, quienes aportaron su entusiasmo y pasión a esta experiencia que une historia, amistad y motores.
La Travesía de Baquets dejó así una postal inolvidable en el corazón de la ciudad, donde los autos antiguos y el público compartieron una tarde diferente, llena de color, historia y el rugir característico de los motores del pasado.






