A solo cuatro días de las elecciones legislativas, el canciller Gerardo Werthein presentó su renuncia al gobierno de Javier Milei, en un movimiento que sacudió el tablero político y diplomático. La dimisión, aceptada por el presidente, se concretará formalmente después de los comicios del próximo domingo y marca el inicio de una serie de cambios que el propio mandatario había anticipado para su gabinete.

Werthein, empresario y diplomático de perfil reservado, había asumido la conducción del Ministerio de Relaciones Exteriores a fines de 2024, luego de la salida de Diana Mondino. Hasta ese momento se desempeñaba como embajador argentino en los Estados Unidos y era considerado uno de los hombres de mayor confianza del presidente, con quien compartía una visión pragmática de la política exterior orientada hacia Washington e Israel.
Sin embargo, en los últimos meses, su figura comenzó a perder peso dentro del esquema de poder libertario. Según trascendió en los pasillos oficiales, las diferencias con algunos asesores presidenciales, especialmente con el círculo más cercano a la Casa Rosada, se hicieron cada vez más evidentes. A eso se sumaron episodios de tensión diplomática que habrían minado su margen de acción, entre ellos interpretaciones erróneas de declaraciones sobre acuerdos financieros con Estados Unidos que generaron ruido en los mercados.
La renuncia no toma del todo por sorpresa: Javier Milei había adelantado días atrás que planeaba una “reconfiguración profunda” del gabinete una vez terminadas las elecciones legislativas. Werthein, con un estilo moderado y un perfil menos combativo que otros miembros del Ejecutivo, parecía no encajar ya en esa nueva etapa política. Su salida, entonces, se enmarca dentro de esa renovación anunciada, aunque también deja entrever un desgaste interno acelerado.
De origen empresarial y con formación en veterinaria, Gerardo Werthein pertenece a una familia con larga trayectoria en el mundo económico y deportivo. Durante su breve paso por la Cancillería buscó reforzar los vínculos bilaterales con Estados Unidos, apuntalar la relación con Israel y mantener lazos comerciales con Europa. Sin embargo, su gestión no logró consolidar un rumbo sostenido, afectada por disputas internas y por la volatilidad política del momento.
En el Palacio San Martín ya se especula con posibles reemplazantes. Aunque todavía no hay confirmación oficial, se mencionan nombres de diplomáticos y funcionarios del entorno presidencial que podrían ocupar el cargo de manera interina hasta que se concrete el recambio general del gabinete.
La renuncia de Werthein, a escasos días de unos comicios clave para el futuro del oficialismo, simboliza un nuevo capítulo en la dinámica de un gobierno que, a menos de un año de gestión, enfrenta su primera gran reconfiguración política.





