Por Omar Eduardo Alonso.
El 29 de setiembre se recuerda el “Día del inventor”, fecha del nacimiento de Ladislao Biro, quien nacido en Hungría en 1899 se radicó en la Argentina en 1940. La birome fue solo uno de sus múltiples inventos, pero fue el que lo hizo famoso mundialmente y el que le dio mayor rédito económico. El ingenio argentino ha sido considerable en la historia y sin entrar en detalles (que por otra parte son apasionantes) se pueden mencionar los siguientes inventos nacionales:
- El primer prototipo de helicóptero, en 1916 por Raúl Pateras.
- El bolígrafo, en 1938.
- La jeringa descartable de Carlos Arousin.
- El semáforo para ciegos, de Mario Dávila
- Más de 100 instrumentos quirúrgicos por Enrique Finochietto.
- Técnica para transfusiones sanguíneas, por Luis Agote
- Soporte fijo para marcapasos, por Francisco de Pedro.
- La tecnología para filmar dibujos animados, por Quirino Cristiani, en 1917.
- Identificación por fichas dactiloscópicas, Juan Vucetich.
- La picana eléctrica, por Jorge Lugones
- La tapa de rosca para botellas, por Weber
- La plancha sin cables, de Carlos Hansen; el secador de pisos, de José Fandi, y otros
- De origen dudoso se ubican el dulce de leche y el colectivo.
Inventos locales.
También en nuestro medio se han producido inventos varios. Habría que comenzar con “el embocador” ideado por Juan B. Istilart y fue el comienzo de la extraordinaria trayectoria industrial. J. Ricupero creó una máquina afiladora de discos de arados. La familia García inventó la correa de goma para las cosechadoras automotrices reemplazando las cadenas que provocaban chispas e incendios. Otro sistema que eliminaba la emisión de chispas en los escapes de las primeras cosechadoras auto propulsadas fue probado exitosamente en un predio ubicado en San Martín 1300, por entonces un gran baldío. Uno de los inventores fue el húngaro Lazlo Scigalsky. Andrés Rodríguez ideo una cama especial para el tratamiento de distintos pacientes. Se idearon mecanismos para la utilización del gas licuado en los vehículos. También se creó acá la miel en polvo. La Cooperativa Eléctrica encomendó a Raúl Sánchez la creación de un automóvil eléctrico. Se llegó hasta la construcción de un prototipo. Acá se ideó una motocicleta en un proyecto que terminó fracasado y que pudo poner en circulación solamente un vehículo con la marca Fast.
José Jurado Jaime, de oficio inventor.
José Jurado Jaime dedicó buena parte de su vida a generar inventos y se jactaba de desarrollar esa actividad, habiendo integrado la Sociedad de Inventores de Bahía Blanca.

Un español ingenioso
Antonio Jurado y Dolores Jaime, andaluces ambos, emigraron a la Argentina. El era carpintero y trabajó en los encofrados de los subterráneos de Buenos Aires. También desarrolló otras actividades tras radicarse en nuestra ciudad. Dolores era costurera y trabajó para una de las tiendas tradicionales de Tres Arroyos. Tuvieron 8 hijos. Dos de ellos nacieron en España adonde retornaron por algún tiempo hasta su instalación en nuestro medio. Uno de ellos era José Jurado Jaime, que nunca se naturalizó argentino y que con sus padres volvió aquí cuando tenía 3 años.

Cursó sus estudios primarios en las escuelas 26, 7 y 15 sucesivamente. Ingresó como aprendiz en una tornería de calle Brown y con conocimientos suficientes ingresó a la fábrica Istilart donde trabajó durante 12 años. Posteriormente lo haría en la fábrica Durando hasta que resolvió trabajar por su cuenta. Lo hizo con un taller chapista que denominó “El caimán”
La familia de José y su esposa, Irma Zubillaga se trasladó a Bahía Blanca acompañando a su hijo que estudió ingeniería. Allí trabajó en una fábrica de casillas rodantes y en una empresa de amoblamientos metálicos para cocinas.
Sus inventos
“Pety”, apodo que le aplicaron desde chico, gestionó entre 10 y 12 patentes de sus inventos.
Siendo casi adolescente inventó una casilla rodante para ser tirada con bicicletas. Con ella viajaron a Claromecó cuatro amigos de entonces, con parada en San Francisco de Bellocq.



Más tarde inventaría un sistema de fusibles, pasadores especiales para puertas y una escafandra para pintores que evitaba que los anteojos se empañaran, entre otros elementos.
A pesar de su edad no dejó nunca de producir innovaciones diversas. José Jurado Jaime había nacido el 25 de noviembre de 1926 en Villa Nueva de Algaidas, Málaga, España.-
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