La noticia cayó como un baldazo de agua fría en Tres Arroyos: la histórica planta de Mustad, radicada en el Parque Industrial desde hace casi treinta años, dejó de funcionar de manera repentina este lunes. Unos 55 trabajadores quedaron cesantes, luego de que el propio dueño de la compañía comunicara la decisión en persona.

El momento que se vivió fue inesperado, ya que llegaron los responsables de la empresa a nivel nacional, ordenaron apagar los hornos y se retiraron. Apenas dos semanas atrás la firma había desvinculado a siete empleados bajo el argumento de que estaban a prueba, sin dar señales de lo que se avecinaba.
Durante la mañana de hoy el movimiento frente a la fábrica fue extraño para un día común, ya que se veía presencia de seguridad privada, funcionarios del Ministerio de Trabajo y el portón cerrado. Ya no había operarios en su interior. Ahora, el futuro inmediato se definirá en las reuniones convocadas para este jueves en la delegación local del Ministerio de Trabajo, donde el sindicato buscará alternativas para impedir el cierre definitivo, lo que suena a solo una aspiración, ya que como empresa privada y cumpliendo con la totalidad de las indemnizaciones debidas, no tiene impedimento para decidir cerrar.
Una marca con historia
El caso sorprende aún más si se considera que Mustad no es una empresa improvisada. Se trata de una compañía familiar de séptima generación, fundada en Noruega en el siglo XIX. Desde sus orígenes en la pequeña localidad de Gjøvik, en la década de 1830, la firma se especializó en la producción de artículos metálicos, desde clavos y ganchos hasta anzuelos y clips.

En 1892 dio un salto decisivo al enfocarse en la fabricación de clavos y herraduras para caballos, un rubro en el que logró posicionarse como líder europeo gracias a su capacidad de innovación tecnológica. Llegó a tener más de 8.000 trabajadores en 13 países y desarrolló miles de modelos distintos de anzuelos, al punto de convertirse en referencia mundial.

Hoy la compañía continúa con operaciones en distintos continentes, con sede en la Argentina en Martínez, desde donde distribuye insumos para la industria equina. En Tres Arroyos, la planta se dedicaba principalmente a la producción de herraduras de distintos tipos y tamaños, gran parte de ellas con destino a exportación.





