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Tres Arroyos
jueves 19 de marzo de 2026

Opulencia y ocaso, la historia de Estancia «La Susana».

Cascallares, siglo XIX, una estancia de 50.000 ha, una familia millonaria, polo, aviación y los restos del Zoro. Todo en esta crónica imperdible.

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Por Omar Eduardo Alonso.

La historia lugareña está plagada de grandes excentricidades y fortunas dilapidadas en procura de aficiones y caprichos de diversa índole.

En esta ocasión quiero referirme a la estancia La Susana, de Susana María Luro Cambaceres, otrora existente en la zona de Micaela Cascallares.

En el blog “Labrando Micaela Cascallares Turismo Rural” se hace referencia a aquellos momentos gloriosos cuando la fortuna  permitía el desarrollo de una vida sin carencia de ninguna naturaleza.

Por mi parte puedo agregar que la citada millonaria, nacida en 1901 y fallecida en 1976, era hija de Rufino Francisco Luro Pradere, oriundo de Dolores donde había nacido en 1862, y de Susana Eduarda Cambaceres quien falleciera aquí en 1924 cuando contaba con solo 51 años.

Susana se casó con José Rufino Lastra y tuvieron una hija llamada Susana Lastra Luro.

En el mencionado sitio de Internet puede leerse que durante los veranos llegaba a Cascallares en tren y luego en un carruaje blanco al campo, con capelina y sombrillas.

La estancia era por entonces casi una población pues contaba con todas las instalaciones para el funcionamiento diario, además de una capilla y una escuela.

Con la presencia de la matrona, quien siempre llevaba golosinas para los niños, se realizaban las fiestas religiosas, incluyendo casamientos, de modo que era un lugar de intensa actividad social.

La mujer era acompañada por sirvientes, familiares y amigos en sus viajes a la estancia.

Muchos de los datos que se consignan en el citado espacio de turismo rural se refieren a testimonios de Zunilda Vivas de Michelle,  Nieves Fernández de Rodríguez y el doctor Alfredo Masi, quienes fueron partícipes de las actividades que se cumplían por entonces en la estancia.

Coincidieron en que Susana Luro tenía gestos de solidaridad para quienes eran arrendatarios de campos pertenecientes a sus grandes extensiones.

La proximidad con el Río Quequén hizo que en 1918 grandes áreas quedaran bajo las aguas durante una gran crecida.

Las familias afectadas fueron acogidas en las instalaciones patronales, siendo asistidas en todas sus necesidades.

En La Susana se jugaba al polo y se criaban caballos para ese deporte y para competiciones en los hipódromos nacionales.

El hermano.

Rufino Luro Cambaceres nació en 1895 y falleció en 1970.

Se recibió de agrónomo y veterinario, de modo que tuvo participación en la administración de esos enormes campos familiares.

Fue aviador y como tal integró la Aeroposta Nacional y la Compañía Argentina de Transportes Aéreos.

Es considerado un pionero en la apertura de rutas aéreas hacia el extremo sur del país. Se lo ha denominado “Baqueano de la región patagónica”. (foto)

También fue escritor. Era un bon vivant, que disfrutaba de la vida sin reparar en gastos y placeres, aunque reservo su nombre. Estaba casado con la hija del entonces presidente del Banco de la Provincia y tenía una fábrica de alfombras en el gran Buenos Aires. Importaba los materiales necesarios de la India. Era visitante frecuente de Tres Arroyos y a las 40 mil hectáreas que la familia tenía en Cascallares.

Viajaba en tren y ocupaba un vagón especial para su uso personal. Se hospedaba en el City Hotel y era frecuente visitante de la confitería La Perla, en su viejo emplazamiento de la calle Colón. Vivía en un departamento de la avenida Santa Fe, en la Capital Federal.

Tenía una amistad especial con el señor Florentino Liébana, oriundo de Cascallares y que tuvo algún paso por el boxeo.

Algunos de estos datos me fueron suministrados por los hijos del  citado Liébana quienes coincidieron que la fortuna familiar de Luro se esfumó en más de una oportunidad por la forma de manejo del dinero.

Por los datos que pueden observarse en los archivos oficiales se puede afirmar que la fortuna familiar se resintió de manera que la estancia La Susana  fue incluida en un plan de colonización sancionado por el Banco Hipotecario el 18 de setiembre de 1936.

La información se incluye en los archivos de la Biblioteca de la Academia Nacional de Historia, ubicando al campo como “Colonia N°17”.

Buena parte del predio pasó a manos de José María Buey y en La Susana, ya desguazada, estuvo hasta su muerte el mítico caballo El Zorro, hasta que sus restos fueron trasladados a Necochea.

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